jueves, 27 de abril de 2017

Transpurulencia

Algún día pediré daños y perjuicios al Partido Popular por sacarme de mis casillas. De la literatura, "la única verdad", según la corporativa afirmación del escritor portugués Fernando Pessoa. Tenía ya preparado un articulillo sobre el tsunami poético que nos invade estos días con motivo de la Feria del libro e, incluso, se me había ocurrido una frase que, en el duermevela de la madrugada, me pareció brillante. Aunque luego sucedió lo que sucede siempre: que cuando despiertas, y si has tenido la ocurrencia de escribirla, ya no te parece tan maravillosa. E, incluso, te puede llegar a parecer una solemne tontería. El caso es que en la libretilla que tengo en la mesita de noche, junto con todos mis cables y cargadores de cabecera, el del móvil, el de la tablet y el del eBook, cuando me he despertado hoy, me he encontrado esta frase escrita a lápiz con letra onírica: "La poesía se nutre de la nostalgia que sienten los poetas por esa época del mundo en que estaba todo por nombrar, esa época en que Dios le va poniendo etiquetas a las cosas que crea. Ese momento en el que no había que luchar contra lo ya nombrado". Pensaba yo trabajar la frase y dejarla un poquito menos abstrusa. Pero, cuando repaso la libretilla de notas, me topo con más frases que tienen que ver con "los líos" del PP. La culpa la tiene mi insomnio y las emisoras de radio que durante toda la noche no han dejado de informar del tsunami que azota lo público. Se me habían olvidado estas otras notas, hijas de mi flaco ingenio, engolosinado con la frase anterior, esa que habla de que a los poetas les hubiera gustado estar sentados a la diestra del Padre para ayudarle a pegar post-it a las cosas, conforme iban saliendo de la factoría divina. Tampoco, ahora que las leo, les encuentro mucho sentido. Sin embargo no me resisto a transcribir alguna y dejar a los lectores que juzguen si mi estado mental se está viendo afectado por este aquelarre de la trapisonda. La primera dice: "España es un paraíso para los fiscales afines al partido del Gobierno". O, esta otra, "La corrupción del PP no es generalizada, pero a mí ya no me alcanza la memoria para retener el nombre de tanto golfo. ¡Y mira que me aprendí de coro los nombres de los reyes godos, desde Ataúlfo hasta don Rodrigo!". La que viene ahora, no me la tengan en cuenta, la escribiría vencido por el sueño: "Vamos a tener que meter la patria debajo del colchón para que no nos la roben". Bueno, bueno… La última de todas la tuve que escribir bajo los efectos del noctamid, zombi. Ésta: "El Partido Popular, motor de la transpurulencia"*. Neologismo, este último, que ni siquiera está en el Google.

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