jueves, 20 de abril de 2017

Rubias de bote, rubias de versos

...y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
el viento mueve, esparce y desordena
por el hermoso cuello blanco, enhiesto...
Mi abuela jamás se hubiera hecho la rubia, como aconseja hacerse Cristina Cifuentes, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando estás entre hombres. Porque a ella se le puso el pelo blanco muy pronto, cuando perdió a su marido, con sólo 22, años y tuvo que hacerse cargo de su casa y de sus hijos, sola. La imagen que tengo de ella, y los testimonios de su época juvenil, aportados por sus hermanas, hablan de una mujer muy guapa; pero no atendió a ninguno de los pretendientes que la cortejaron, ya viuda y nunca se tiñó. Lució hasta su muerte un precioso pelo plateado que le daba un aura de insobornable Penélope. Tampoco quiero yo convertir a mi abuela en la medida de todas las rubias. No alardeó tampoco de inteligencia, pese a poseerla y grande, pero no iba con su carácter hacerse la tonta. Recuerdo sus zapatos, en los que sobresalía la huella de algún juanete, pero de prudentísimo tacón bajo. Hubiera considerado una estupidez la afirmación de Cifuentes de que no hay reunión sin tacón. Pese a que asistió a multitud de ellas. Desde las reuniones de la Comunidad de regantes de la acequia del Cadí, hasta los trisagios parroquiales. De los que se fue alejando, poco a poco, cuando llegó a mi pueblo un cura progresista que dedicaba parte del sermón dominical a hablar de política. Como tantas otras mujeres de mi familia, pasó, entonces a relacionarse con Dios, sin intermediarios. Tampoco quiero convertir a mi abuela en la medida de todas las mujeres inteligentes que jamás consintieron en hacerse las tontas para obtener los beneficios que el patriarcado, generoso, concede a las mujeres sumisas. Ella fue una mujer con mando en plaza que, cuando tuvo que dirigir su familia, lo hizo siguiendo los modelos patriarcales masculinos, demostrando que, en cuanto a capacidad y disposición, las diferencias entre hombre y mujer, se reducían a "la pequeña diferencia fisiológica", que no es tan pequeña, desde luego, y que ha supuesto consecuencias considerables a los largo de la historia de la especie. Sin embargo, veo en Cifuentes algo de mi abuela. Pero adaptada a los tiempos presentes. Cifuentes es una feminista inteligente y astuta. Compite con los hombres con las armas de igualdad que le ha suministrado la lucha feminista y el tesón de mujeres, como mi abuela que, aun no siendo feministas, demostraron que, en cuanto a capacidad, no hay diferencias. Y, leninista en el fondo, Cifuentes, se aprovecha de las pocas ventajas de la situación de la mujer en el patriarcado. Igual que Lenin aprovechó para su revolución alguna cosa buena de la burguesía, su enemiga. Cifuentes se hace la rubia o se hace la tonta, como otras políticas de su partido, cuando le conviene. Pero, como mi abuela le dio las espaldas al cura, ella, con mucha inteligencia, intenta darles la espalda a los gurús enlodados de su partido, denunciando la corrupción. Para relacionarse directamente con el único dios verdadero que conoce: el poder.

jueves, 13 de abril de 2017

Este valle de nieblas

Recargando vida interior
Los periodos de sequedad espiritual por los que pasaban muchos místicos me han consolado siempre de mi insensibilidad ante ciertos hechos espirituales que conmocionan y extasían a muchas personas. Bueno, por decirlo de otra manera, que en lo que viene siendo mi ser predomina mucho más lo corporal que lo espiritual. También lo achaco a que casi carezco de vida interior. Esto le pasa a más gente pero pocos lo confiesan e, incluso, hay algunos que fingen unos deliquios que realmente no sienten. Y no me refiero sólo a los cofrades, costaleros y señoras con mantilla de las procesiones que se transfiguran cuando  los enfocan las cámaras de Canal Sur  y ponen caritas de arrobo. La misma cara  se me debe de poner a mí  con la copa Gadea de Los Italianos, a la que mi querida y añorada Cecilia  consintió, a regañadientes, que la rebautizara ocasionalmente como “Tetillas de novicia”, porque se compone de dos bolas de helado de vainilla, coronadas por dos sangrantes guindas que le dan al conjunto un aire perversamente monacal y deliciosamente vampírico. Pero este fingimiento de profunda y arrebatada espiritualidad costalera, que yo nunca alcancé, si no es a través de placeres corporales, es muy parecido al que simulaba Max Weber, el padre de la sociología moderna, que decía derretirse oyendo música clásica o viajar al norte de Italia para “entregarse por completo a la profunda devoción de los cuadros con fondo de oro”.  Sufrí una gran desilusión y, paradójicamente, un gran consuelo cuando me enteré de que el sociólogo alemán tenía la sensibilidad de un marmolillo, aunque sí se conmovía bastante, al igual que este bloguero, ante una pinta de cerveza y entendí los arrebatos místicos de costaleros  y cofrades después de oír a uno de ellos comentarle a su novia que lo de llevar pasos era su hobby. Las creencias, los hobbies, no deben ser discutidos. Cada uno se arregla como puede en este valle de nieblas. Pero si se vuelven -creencias y/o hobbies- expansivos, colonizadores, misioneros, imperialistas, exterminadores, excluyentes arrogantes, pueden molestar. Aborrezco que se hable de que hay que respetar las creencias ajenas. Más que respetuoso hay que ser daltónico. Pasar de ellas. Siempre que no sean absolutas. Que no ocupen ciudades, obstruyan la circulación, se vuelvan violentas, al saberse fuertes y respaldadas por mucha gente; me asustan un poco, sobre todo, cuando apabullan a otros hobbies y tienden a arrasarlos. La Semana Santa es muy positiva, da de comer a media Andalucía y, gracias a ella, los jóvenes desfogan.  Y además si entramos en alguna de las guerras de Trump, seguro que a los costaleros les convalidan el periodo de instrucción. Yo, he de confesarlo también tengo un hobby: los rotuladores de tinta indeleble de dos puntas, pero no teman, no pienso ponerlos a todos ustedes a dibujar con ellos. Sigan a lo suyo.

jueves, 6 de abril de 2017

Yo maté a Franco

Entre los siete sabios de Grecia había un tiranicida
No creo que tenga repercusiones penales el que yo desearaen mi interior, con cierta vehemencia, que Franco ascendiese al cielo para sentarse eternamente en la mesa camilla de clase media ferrolana en la que sus familiares muertos lo esperaban. Porque de internis nisi ecclesia, que, traducido al cristiano, quiere decir que en el interior de uno ni la misma iglesia tiene derecho a olisquear. Por aquí creo que no tengo nada que temer. Pero lo que voy a confesar ahora es muy fuerte. Y no sé cómo se lo van a tomar los intérpretes de la Ley Mordaza. Siempre he querido quitarme de encima este peso pero, cuando estaba a punto de hacerlo, sucedía algo como lo que le ha pasadoCassandra Vera, la chica condenada a un año de cárcel por unos tuits que no han gustado a un tribunal, y reculaba. Por solidaridad con ella –me pase lo que me pase- y para librarme de un sentimiento de culpa que me corroe desde hace 42 años, hoy quiero confesar que yo maté a Franco el 12 de noviembre de 1975, unos días antes de que su yerno -empeñado en imposibilitarle una muerte digna- le diese el pasaporte para el más allá. La prueba –porque no me atrevería a confesar el magnicidio, si no fuera porque he encontrado el documento que no deja lugar a dudas sobre mi crimen- es un casete que grabé ese día remedando los partes del equipo médico habitual que atendía a Franco. Fueron tantos y tan puntillosos los comunicados sobre la salud del dictador que los españoles nos familiarizamos con los tecnicismos médicos de las múltiples dolencias que padecía el enfermo. Ese día, repito, el 12 de noviembrehabía terminado de dar mis clases en el Instituto de Montilla a las 13:30 pmVolví a mi casa, en la Rambla,  en bici. Esperé a mi mujer para comer. Era la directora del instituto de ese pueblo, ymiembro notable del comité local del PCE.  Mientras la esperaba, grabé un parte médico inventado en el que, imitando la voz del locutor de RNE que leía los comunicados, anunciaba la muerte del GeneralOs lo transcribo: “A partir de las 10:20 de hoy, 12 de noviembre de 1975, el estado general del Caudillo ha sufrido un nuevo y definitivo agravamiento; la hemorragia gástrica se ha hecho incoercible y, ante la imposibilidad de una nueva intervención, la pérdida masiva de sangre ha llevado al enfermo rápidamente a una situación pre-agónica. Minutos después, el registro encefalográfico se ha hecho plano y las constantes vitales han cesado. Su estado es irrecuperable. La muerte clínica ha hecho su aparición”.  Cuando llegaron mi mujer y los otros profes a casa, como solían hacer en aquellos días para enterarse de cómo iba Franco, les puse la grabación. No reproduzco aquí sus reacciones, por pura cautelaaunque he de decir en nuestra descarga, y como atenuante, que no brindamos con cava, que lo hicimos con sidra-champán El Gaitero, famosa en el mundo entero.

jueves, 30 de marzo de 2017

La culpa es del neocórtex

Malote
El dualismo nos lleva perezosamente a dividir al género humano en buenos y malos.  Era cómodo aquello de países del Este y Países del Oeste. Aunque, cartográficamente, insostenible. Cuando cayó el muro de Berlín,  los dualistas lo pasaron regular. Porque esa división, tan simplista, pasó también a ser una antigualla estratégica.  ¿Dónde están ahora los buenos? ¿Dónde, los malos? Si hasta los actuales amiguitos del alma, Putin y Trump, parecen buenos los dos, aunque, a veces, puedan parecer un poquito malos. Los de las Azores, nos metieron en la guerra de Irak por el petróleo, para vender armas y porque se necesitaba unos malos de plantilla. Pero la gran mentira de que Sadam Husein  tenía armas de destrucción masiva,  convirtió a los buenos de las películas y del séptimo de caballería,  en villanos. Menos mal que de la ignominia de la guerra de Irak, que ha convertido a toda esa zona en una escombrera y en un cementerio de gente inocente, ha surgido el ISIS, que se ha hecho con el papel del malo de la película. ¡Ya tenemos villano!  Pero es un malo desubicado. No hay forma de llevarlo al O.K. Corral para arreglar las cosas en un Duelo al Sol; y entonces le hacemos frente en el irresponsable cobertizo del cielo, desenfundando drones que matan al bandido y a todos los habitantes del pueblo. El ISIS cuenta además con un arma de gran eficacia, fácil de programar por los imanes, con la cooperación necesaria de Israel, un estado artificial, metido a pieza en la zona, como periscopio y lanzatorpedos de los intereses, otrora llamados Occidentales. Ese arma imprevisible e insidiosa, son los suicidas, los fanáticos guerreros del ISIS. Al fanatismo de Trump y de la extrema derecha europea no sé cómo llamarlo. Tampoco tengo todavía la palabra adecuada para designar a nuestros fanáticos de los recortes que también provocan muertes, desigualdad e ignorancia.  ¿Fanáticos de la mentira o mentirosos compulsivos?  La confusión es enorme. Cada vez cuesta más distinguir a un bueno de un malo. E, incluso, si averiguas quién es el malo de la historia, te sirve de bien poco, porque la neurociencia, la disciplina de moda, llega y te dice que el mal no existe y que los atentados, las mentiras, los recortes, las guerra, en resumen, los actos malos son solamente el resultado de un neocórtex (el área más evolucionada del cerebro) programado para actuar mal. No me alivia nada saber que los que han convertido la política española en un lodazal no lo han hecho a posta. Y me pregunto, ¿no podríamos reprogramar su neocórtex para que comenzaran a asumir que ganar unas elecciones debería de servir para algo más que para colocar a los suyos, despachar a los adversarios y cobrar el  mafioso 3%? La neurociencia tiene la última palabra.

jueves, 23 de marzo de 2017

No hay días para tanto "Día"

Celebración
Paolo Collejo, un escritor de aforismos, clase pobre, que me he echado de amigo, me cuenta que está incómodo porque cae, con demasiada frecuencia, en contradicciones evidentes. En decir una cosa y hacer la contraria. Lo achaca a que todavía el lenguaje oral -que venimos utilizando desde hace sólo 50.000 años- se está sincronizando con las vivencia evolutivas de la especie, que cuenta con millones de años. Creo que le falta base antropológica para hablar de estas cosas, pero no hay nada peor que un aforista empoderado por la Wikipedia.¿Qué son los cincuenta mil años que llevamos hablando comparados con los diecisiete millones de silencio o gritos?", me pregunta. Sin esperar respuesta, continúa: "Estamos todavía sincronizando el lenguaje oral, que sólo usamos desde hace unos miles de años, con los cambios y experiencias que la especie ha acumulado, en su evolución, durante millones de años. Sólo hemos nombrado unas pocas cosas. Y hemos dejado sin nombre la mayoría de las que nos conciernen, así que el desajuste entre lo que decimos y lo que hacemos o entre lo que dijimos hace un minuto y lo que acabamos de decir ahora mismo, no es tan aparatoso, teniendo en cuenta que estamos al comienzo de la sincronización". "¡Uf!, qué cosa más difícil de entender", le digo. Pero él no se inmuta y sigue: "¡Mira!, yo mismo llevo unos días metiéndome con la celebración de los días mundiales de esto y de aquello, con el día de la madre, del padre, del orgasmo femenino, de los perros con rabo de los perros sin rabo, con el día del comienzo de la primavera. En fin, por meterme, hasta me he metido con el Día Mundial de la Poesía, con lo que he conseguido que algún amigo poeta deje de ponerme 'me gustas' a mis comentarios del Facebook. Le recuerdo que llevo tiempo recriminándole esa actitud tan altanera y antipática. Pero él, siempre a lo suyo, ni me contesta y sigue: "Anteayer, Día Mundial de la Poesía, después de rebelarme contra la celebración, me dio por publicar un poema conceptual.
 ¡Menuda contradicción!, y lo ilustré con una foto de un cuenco negro de cocina, de esos de las sopas chinas, lleno de gomas de todos los colores, iluminadas por una linterna de led". Os prometo, amigas y amigos lectores, que intenté pararlo en seco, para que no me lo leyera. Le rogué que él hiciera frente, como pudiese, a su contradicciones, que yo bastante tengo con las mías. No hubo manera. Me leyó el poema y se quedó tan pancho. Menos mal que era breve. Al final me lo dio escrito en una servilleta del bar donde desayunábamos. Decía así: "El amor no sufre ligaduras. / Pero sí elásticas cadenas / que te atan al mástil de la nave, /con la fuerza umbilical de la costumbre, /rehén de Penélope, negado a las sirenas". Le rogué que lo trabajase un poquito más porque las referencias a Ulises no quedaban claras.

lunes, 20 de marzo de 2017

La fuerza umbilical de la costumbre


Elásticas cadenas

El amor no sufre ligaduras.

Pero sí elásticas cadenas


que te atan al mástil de la nave, 


con la fuerza umbilical de la costumbre,


rehén de Penélope, negado a las sirenas


jueves, 16 de marzo de 2017

Customizando, customizando, customizando...

Cerca, la lana
Los jubilados de larga duración, jóvenes aún, son un peligro, sobre todo, si no son ambiciosos y no buscan un puesto de libre designación en algún observatorio u órgano consultivo o dirigir un ateneo o alguna academia local. Andan por ahí, mirándolo todo, criticándolo todo, sin piedad, olvidándose de que ellos también cometieron alguno de los errores que ahora censuran en los otros. Me recuerdan a los arbitristas de los siglos dorados que enviaban constantemente memoriales y admoniciones al poder. Pánfilo es uno de esos jubilados de larga duración que no deja de darme la lata con análisis y propuestas para mejorar la vida de la gente. Si va a comprar un botón a una mercería, no se contenta con elegirlo, pagar y marcharse. Espera su turno, pacientemente, pero no quita ojo de las conversaciones y de la distribución de las lanas y los hilos en los anaqueles del establecimiento, restaurado recientemente. Sabe dónde están las cintas, sus tamaños y colores. Se recrea mirando la preciosa cara de la chica que despacha y es capaz hasta de detectar, según me ha contado esta tarde, que ella, aparte de la hermosura exterior, propia de su juventud y de una maternidad superada con sobresaliente, posee una mente poderosamente analítica. De lo que la chica habló con él -aprovechando que la tienda estaba vacía-, Pánfilo ha sacado la conclusión de que todavía no hemos superado la crisis, por mucho que la OCDE hable de la recuperación de nuestra economía. Le sorprendió, especialmente, que en la nueva colocación de los estantes, las lanas ocupen un lugar privilegiado, a la izquierda, nada más entrar, en la zona del establecimiento que primero se ve. La chica le ha explicado que la gente no tiene dinero y que ha vuelto a tejer prendas de lana. Que ha aumentado el número de hombres que hacen punto y que esta actividad es terapéutica, por lo entretenida. Parece que sus efectos son parecidos a los de los medicamentos contra la depresión. También ha aumentado la venta de hilos de todos los colores, calidades, texturas y grosores. Porque la gente, al no tener trabajo, sale menos y, sobre todo, se arregla los vestidos de una temporada para otra. Le cuenta que la crisis ha disparado sus ventas, en verano, porque, como pocos se mueven del sitio, al no disponer de posibles, se quedan en el pueblo cosiendo o tejiendo. Se quejó a Pánfilo de que está un poco agobiada porque, como sus clientes no se pueden pagar un sicólogo al que contarle sus vidas, se desahogan con ella. Conociendo yo lo libresco y enamoradizo que es Pánfilo, sé que se disparó su admiración por la joven cuando ella le dijo: "Si contara en un libro todo lo que yo tengo oído detrás de este mostrador…". Aunque Pánfilo, no me informó de ésto, estoy seguro de que se ofreció a la mercera para hacerle de negro.

viernes, 10 de marzo de 2017

Amor divino,amor humano


El amor, cosa de poetas
El amor cristiano, que el padre Román (el sacerdote juzgado por pederastia en la Audiencia Provincial de Granada) asegura que sentía por el joven que lo ha denunciado por abusos, sólo pudo existir, obviamente, después de Cristo. Fue San Pablo, en la epístola a los Corintios, esa que se lee en la bodas, el que habló del poder extraordinario del amor. Pero no se refiere Pablo al afecto marital ni al amor pasión, sino al amor al prójimo. Su epístola podría ser leída, igualmente, en la Asamblea de la ONU. Antes de la invención del lenguaje no existía el amor, sólo existían los astros y la ley de la gravedad. Y el amor era entonces, nada más y nada menos que esa fuerza telúrica, puesta ahí para que no se extinga la vida, que nos lleva, desde hace millones de años, a chocar unos con otros y a enredarnos y a dejar todo cuidado, o el propio yo, olvidado entre las azucenas de un gozo inefable. Una fuerza parecida, según Dante, a la que impulsa al sol y a las estrellas. Amor y lenguaje van muy unidos. Las últimas teorías sobre el lenguaje hablan de que se inventó más para cotillear que para otra cosa. El cotilleo, el maldecir del otro, o el bien decir de él, crea unos lazos fortísimos. El sentirse en comunidad de pensamientos, de aspiraciones, de proyectos con el grupo en el que nace uno, en la tribu, en el clan o en la familia, llevaron a los seres humanos a inventar el parloteo, algo más útil y flexible para comunicarse con los otros que los gestos o los gritos. No hay que descartar que las mujeres estuvieran más interesadas que los hombres en perfeccionar el lenguaje oral. Por dos motivos, para poder frenar la violencia, incluida la sexual, con la palabra y para poder enseñar a sus niños, dentro de las cuevas, a bandearse fuera de ellas. El amor es un cuento que nació, antes del invento de los anticonceptivos, para obtener de los machos un respiro. Treguas. Para desactivarlos, provisionalmente. Porque ellos no se quedaban embarazados ni parían. Palabritas, flores, velas, escalas secretas, damas encerradas en torres, rendidas a las palabras de Cyrano de Bergerac. Y entonces llegaron los poetas y vieron que era un asunto con muchas posibilidades y ya la cosa no tuvo remedio. Y de él hablaron los poetas califales y los trovadores provenzales y las novelas sentimentales del siglo XV. Y los místicos que utilizaron el lenguaje del amor humano para hablar del amor divino. Y los poetas mundanales que robaron a los místicos el lenguaje divino para hablar del amor humano. En las pelis porno pervive esta confusión: llegados al clímax, los protagonistas gritan "Oh, my God!". Hablar por tanto de amor cristiano, si no se acompaña de un prospecto explicativo, sumirá al tribunal que juzga al padre Román, en mayor confusión de la que ya sufre ante un delito tan abominable como es el de la pederastia. Porque el amor cristiano, a veces, se parece muchísimo, al humano. Basta con ver la escultura de Santa Teresa de Bernini.

viernes, 3 de marzo de 2017

Andaluz, a tiempo parcial

Olivos en suelo rojo
Qué más quisiera yo que sentirme andaluz, aunque fuera a tiempo parcial, como muchos trabajadores de esta hermosa tierra, pero hasta esta consoladora ensoñación se encuentra hoy en día un poco cachifollaílla, como diría mi Tita María. Ahora soy más de los cigarrillos que nos liábamos en Jaén, el Monti y yo, con el tabaco de picadura de las pastillas que traía su tío de Melilla, mientras traducíamos a Tito Livio y a Heródoto, que no son de aquí; de las tazas de caracoles con yerbabuena de La Rambla, de las tierras rojas de Nueva Carteya, con sus olivos gigantescos, de las 'eses' de Lusena, del andaluz que hablan algunos granadinos cultos, de la plaza de Santa María de Jaén donde besé a mi primera novia y recibí la primera bofetada de amor, pese a haberla besado, dulcemente, sin ningún género de violencia. De la pastelería El Sol, de los bancos de la cuesta de la Alhambra en los que nos sorprendía enlazados, al atardecer, el anciano párroco de Santa María, cuando subía despacito, asfixiándose, para recogerse en la rectoría... de mis maestros ceneros de amor venal, de mi maestro cenero del fino amor, del Zocato que dirigió el rito del agarejo que hizo de mí un hombre. Del prodigioso Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía que redactaron mis maestros, Alvar y Llorente. De las clases de don Emilio Orozco sobre San Juan de la Cruz. De los primeros cubatas en el bar El Elefante, junto a la parada del 3, pagados por mi amigo Puti, que trabajaba y tenía pelas, en tanto que yo, estudiante, estaba seco... De los libros de la colección Austral que nos vendía el dueño del kiosco de la Fuente de las Batallas. Él facilitó que leyera a Valle-Inclán y me deslumbrara con sus divinas palabras. Del soneto que hay en la Virgen de las Angustias, esculpido junto a un Cristo crucificado, que leía con mi amiga, algunas tardes de otoño. Su primer verso: "No me mueve mi Dios para quererte", nos inspiraba tiernas palabras de amor humano. De Raimundo, el albañil, un muchacho alto y poderoso, por el que le cambié el nombre a la Osa Mayor una noche, de vuelta al pueblo. Los estrelleros la llaman desde entonces la Palustra Raimundea. De la extinta ensaladilla rusa del Suizo. Del quiosco de Córdoba donde Anguita me dio el carné del Partido... Me han pasado muchas cosas en Andalucía y ninguna de ellas, según creo, tiene nada que ver con la patria andaluza... Me gustaría ser andaluz a tiempo completo, para poder gritar: "¡Viva Andalucía, libre y nazarita, abajo los bárbaros del norte!", pero las patrias cuestan demasiado, disimulan demasiadas vilezas y no sirven, por lo general, para nada bueno

sábado, 25 de febrero de 2017

El cazador

El poeta Petrarca
CUANDO todavía no se había inventado el lenguaje oral los seres humanos mataban. La invención del lenguaje disparó la natalidad, permitió la transmisión de las técnicas agrícolas y cazadoras, la propagación del fuego, de los asados y el perfeccionamiento en la fabricación de armas de guerra. Los hombres siguieron matando. El descubrimiento de la escritura aparece relacionado con la necesidad de llevar la contabilidad en los almacenes de grano de Mesopotamia. Pronto, la escritura se convirtió en una herramienta de pago y emitió en cerrado hasta el descubrimiento de la imprenta, que bajó el precio de las suscripciones, liberalizó algunos canales y se comenzó a emitir en abierto. Pero los hombres, escritores y lectores, no dejaron de matar. En Alemania, a finales del XIX, el analfabetismo casi no existía. Ni en Rusia, después de la revolución, ni en EEUU, pero a lo largo del siglo XX, se siguió matando, cada vez de manera menos selectiva, más indiscriminada. Con la misma eficacia salvaje con que el Dios de la Biblia borraba del mapa a los enemigos de Israel. En Segovia, un hombre que leía mucho, adoraba a Platón y oía música clásica, asesinó hace dos años a su mujer y a su hijo. El leer, en el imaginario de la gente, es actividad pacífica, contraria a toda violencia, pero esto es sólo un espejismo. Si estadísticamente se mata mucho menos mientras se lee o se escribe es porque no resulta fácil disparar y leer al mismo tiempo. El escribir produce placeres muy parecidos a los de la caza o de la guerra. Y es menos lesivo. Compites con otros cazadores a ver quién lo hace mejor, quien cobra la pieza más distante o esquiva. Un soneto, una novela, un aforismo. Un post. Entre cazadores el prestigio se alcanza cuando uno ha puesto sobre la mesa la pieza más preciada. Ese es también el juego de los poetas. Antes del verso perfecto o del elefante botsuano ni el cazador ni el escritor son nada. Y si luego aparecen con un ripio infame o con una gallineta esmirriada, de nada servirán los éxitos precedentes. Aunque hay escritores que solicitan el premio antes de haber aportado la pieza y que no nos dejan rendirnos ante lo que escriben porque lo primero que nos dicen, desde las solapas de sus libros, es que ellos, aunque no escribieran ni una letra, ya serían excelentes. Enumeran sus virtudes, sus premios, sus publicaciones. Aluden al reconocimiento del público… Como el Amado del poema de San Juan de la Cruz, están seguros de dejar a todo el mundo prendado de su hermosura, con sola su figura. Su mundo es anterior al de la escritura. Son seres preglóticos. Desubicados.

jueves, 23 de febrero de 2017

¿No toca?

Mientras mi podólogo me atiende con la profesionalidad y destreza habituales, me informa con detalle de cómo ve una familia de tres hijos el asunto de los deberes y de las notas. Me cuenta que las actividades que, su mujer y él, les organizan a los hijos,  como el baile o los deportes, pretenden introducir un poco de orden en el caos de la vida; que son actividades que tienen que ver con el ritmo y que ambas, gimnasia y baile, contribuyen a iniciarlos en la organización y el orden. El profesor le ha puesto a su hijo de 8 años un 3,5 en un examen sobre el cuerpo humano. El chico está muy contrariado con la mala nota. Es inteligente y reflexivo. La pregunta que le hizo el maestro, según el chico, tenía al menos diez respuestas posibles, pese a ser de esas de “verdadero o falso”. A algunos alumnos las preguntas mal formuladas les resultan turbadoras y los bloquean para contestar a las restantes del examen. En épocas de colapso total de la convivencia, preguntar es inútil, aunque la pregunta sea muy clara: Muriéndose de sed, un prisionero en un campo de exterminio nazi miraba cómo su torturador derramaba lentamente en el suelo un vaso de agua fresca. «¿Por qué haces eso?» El verdugo replicó: «Aquí no existen los porqués». Respuesta que, en opinión del profesor George Steiner, expresa con una concisión y lucidez diabólicas el divorcio entre la humanidad y el lenguaje, entre la razón y la sintaxis, entre el diálogo y la esperanza. Hablar y escribir llegó a ser, en entonces, una expresión del absurdo y del desastre. No quedó, stric­to sensu, nada que decir. 
Mi relación con las preguntas es traumática. Redacté un libro de texto para alumnos de 8º EGB y no me corté un pelo. Miles de preguntas salieron de mi pluma, un poco atolondradamente. El castigo no tardó en llegar. Bruño, editora del libro, me solicitó un  Solucionario para los maestros que daban la asignatura. Entonces comprobé que muchas de las preguntas que había formulado a chicos de 14 años,  ni yo mismo, el autor, podía contestarlas fácilmente y que algunas no había manera de responderlas, por lo confusas o enrevesadas.  No pude decirle a los editores lo que suelen contestar hoy en día los ocupantes de cargos públicos, que viven de los que les paga el contribuyente, cuando se les pregunta por su trabajo. Por mi parte, no tuve más remedio que plegarme a las justas exigencias de la editorial y contestar a todas las preguntas. Eran los años 80, todavía no se habían inventado ni las posverdades –que es como se llaman ahora las mentiras de toda la vida- ni el plasma detrás del que se refugiaba Rajoy en las ruedas de prensa ni el ordinario e irresponsable “no toca” de tanto político.  ¿Estamos a un paso de que, cuando le preguntemos a esta gente por el porqué de las cosas, nos contesten también: “Aquí no existen los porqués”? Inquietante pregunta.


domingo, 19 de febrero de 2017

Jesús Candel y Susana Díaz no son fascistas.


Con cierta ligereza se usa la palabra fascismo para aplicarla a fenómenos actuales que no tienen mucho que ver con el fascismo: No creo que Jesús Candel sea fascista (como le ha llamado alguno), ni que vivamos "en fascismo". Ese fenómeno histórico nació en su momento y cumplió las tareas que le "encomendó" el capital, para aplacar con engañifas y muerte las ansias liberadoras de los trabajadores que fijaban su vista en países empeñados con acabar con el antiguo régimen y en hacer la revolución. Vivimos en otra época y en otra situación, no menos peligrosa, para la gente de a pie. Los sindicatos, los partidos, la democracia "que nos dimos", se han venido abajo arrastrados por la corrupción y la codicia de los partidos y la instalación cómoda de los sindicatos en las moquetas de las subvenciones y en las poltronas de las migajas de poder que les conceden los que tienen el dinero y sus servidores y pretendientes. Los políticos. De ahí surgen los modernos populismos -designación también inapropiada- y sus líderes, Susanas Díaz, Candel... Y los que ustedes quieran añadir. Y si la democracia ha muerto, cualquier discurso salvífico es posible. Sin compromiso, sin seriedad, lleno de promesas que no se cumplirán...Hay que esforzarse para encontrarle un nombre a lo que está pasando. Y dejemos ya de disparar "fascismo" contra todo lo que se mueve. Y que se mueve y puja por la incompetencia absoluta del "sistema" para resolver los problemas que tienen las criaturas del Señor (como dirían el piadoso Candel o la Rociera Susana Díaz, me refiero a lo de "criaturas". Término creacionista dónde los haya).

viernes, 17 de febrero de 2017

Al Centro Nevada, volando voy



Esperanza Aguirre viviera en Granada y quisiera llevar a una amiga enferma a las Urgencias del PTS o comprar en el Centro Nevada unas esterillas que se ponen en los senos del fregadero para que no salpique el agua, lo tendría mucho más difícil que aparcar en la Gran Vía madrileña. Parece que le gusta hacerlo en zona prohibida, en el carril bus, cerca de la Plaza del Callao. Salió por la tele confesándolo entre risas, el martes. Hasta ahora no tenía yo en contra de Esperanza Aguirre nada en especial. El espécimen "chulo", se da, por desgracia, tanto entre hombres como entre mujeres. Me he defendido siempre de ellos echando mano de cierto retorcimiento lingüístico. Aunque, de entrada, los chulos no se paran en palabritas y, si los molestas, suelen recurrir directamente a la artillería. Que yo recuerde, sólo me ha pegado un chulo de éstos una vez, debajo del puente del barranco del Arco, en Cenes, por donde pasaba la Carretera de la Sierra y la acequia del Cadí, que traía el agua transparente; cuando yo iba a las escuelas Dolores Romero Pozo de ese pueblo. En pleno invierno, en el recreo, nos dedicábamos los niños a chupar los carámbanos de hielo -"chupones", les llamábamos- que se formaban debajo su cauce. Le quité uno al capacobardes local y me llevé una bofetada. Esperanza Aguirre, hasta ahora, no me había producido un daño irreparable. Pero últimamente le da por aparcar en el carril bus de la Plaza del Callao y he notado que, desde que invade el carril del autobús, no saben igual los sándwiches de Rodilla, la famosa bocadillería madrileña que tiene tienda abierta en esa plaza desde el 39. Y lo insoportable es que el sabor de ahora, industrial y apelmazado, lo comparten los sándwiches que esa empresa vende por toda España. Acabo de arriesgar mi vida para llegar al Centro Nevada en bicicleta. No hay manera de encontrar un camino para viandantes o ciclistas. Al final, sorteando coches y motos, atravesando autovías y ramales, he conseguido llegar a este "emporio comercial". Absolutamente desproporcionado para las necesidades de Granada. Que obligará a cerrar a más comercios pequeños. Con avenidas tan amplias e inútiles como las del PTS, pero con unas vistas a la Sierra, prodigiosas. Pensaba desquitarme en el Rodilla del Centro de los peligros de la ruta, comiéndome uno de sus emblemáticos sándwiches de ensaladilla rusa pero comprobé que no saben como los que yo tomaba a finales de los sesenta en el establecimiento madre, en Madrid, en la Plaza del Callao. Seguramente es una sandez relacionar el sabor de unos emparedados con las infracciones de tráfico de Aguirre, tan estúpido como pretender, como ella hace, que no se la relacione con los tejemanejes de la trama Gürtel. Porque la política se ha convertido en el arte de emborronar la delicada, pero ineluctable, relación entre las causas y sus efectos. Y los demás copiamos.

sábado, 11 de febrero de 2017

¿Quién le compra los vestidos sexistas a las niñas?

Los expertos tachan de “violencia simbólica” los disfraces sexistas de niña. Fotos de niñas con disfraces sexistas: de superwoman para comerse el mundo y de novia para comerse -según Trento-, sin simbolismos de ningún género, a un hombre completo -a Cristo- en la primera comunión.

jueves, 9 de febrero de 2017

La primera dama y el matón

Ángela Davis, feminista negra

Las mujeres liberadoras fueron negras con los negros, esclavas con los esclavos, sufragistas con los sin voto, revolucionarias con los proletarios, en fin, que lucharon siempre a favor de los oprimidos, por considerase ellas, también, oprimidas. Doblemente oprimidas, como mujeres y como trabajadoras, sobre todo, tras su incorporación al trabajo industrial. Aherrojadas como mujeres y como proletarias. Como siempre, para simplificar, aparece en escena el dragón del dualismo. El principio del bien, lo femenino, y el principio del mal, lo masculino. En lucha irrenunciable hasta la derrota definitiva de lo masculino. En la guerra no caben los matices. Todos los machos, malos, todas las hembras -incluidas Melania Trump y Ana Patricia Botín-, las buenas. Pero cuando se viven largos periodos de paz (aunque sólo sea aparente, porque todos los días un asesino nos recuerda que hay todavía orangutanes que matan para obtener y conservar hembras y que las matan por creerlas suyas, sobre todo, si piensan que se les están subiendo a las barbas), podría trabajarse en acercar posturas, en desterrar ideas ancestrales de posesión y dominio, en esforzarse para que, pese a la desigualdad radical en la que vivimos por culpa de los gobernantes, de los banqueros, de los intermediarios, de los amiguitos del alma, de los especuladores, del clientelismo partidario, y de otros males, se fuera instaurando entre hombres y mujeres una auténtica igualdad ante las leyes, en el trabajo, en la crianza de los hijos. Incluso para que la sociedad se oriente (¡qué utopía!) hacia una humanidad de cuidadores, en las que todos nos hiciéramos responsables de todos. Y no sólo los hospicios, las urgencias y las residencias de ancianos. Desde luego no va a ser Trump el que ayude; su enfermizo complejo de inferioridad, que arrastra desde la infancia, convierte ahora mismo al mundo en el patio del colegio donde el matón golpea constantemente al débil, para afirmarse sobre el dolor y la humillación de los otros. He visto pancartas en las manifestaciones de las mujeres contra este peligroso espécimen aupado al poder por el voto de 62 millones de norteamericanos, en las que se compadecen de Melania, su mujer y en las que se duelen de lo que debe de estar sufriendo. Esto es un resto de la ideología de la lucha de clases que impregnó al feminismo después de la Revolución Rusa de 1917: el proletariado acabaría con la burguesía y las mujeres con el patriarcado. Melania no tiene nada que ver con la mujer española, parada, que saca adelante a su familia con los 400 euros de los subsidios sociales. Harto estoy de los lamentos que leo sobre lo mal que trata Trump a su esposa y me enojan las muestras de solidaridad que recibe de muchas mujeres: ¡hasta dos feos le ha hecho Trump en público! Estoy convencido de que esta mujer tiene alguna responsabilidad por haber elegido a este hombre como compañero. Les aseguro que lo que le pueda pasar, me resulta absolutamente indiferente.

martes, 7 de febrero de 2017

Spiriman, en su laberinto

Del merchandising de fray Leopoldo, por si...
Uno de los adoradores de Spiriman acaba de colgar otro de sus vídeos. Acojonante la denuncia de lo que está pasando en Urgencias. Estamos vendidos: la Sanidad Pública en vías de desaparecer, puesto que no se puede atender a los que necesitan cuidados urgentes. En La Rambla, don Manuel, el médico del pueblo, me salvó la vida, que yo recuerde, en tres ocasiones. 1." Estando yo ahogándome", como diría Spiriman, a causa de mi alergia al polen del olivo, se personó de inmediato en mi casa -él no se movía del pueblo-, me inyectó un urbasón y ¡a respirar! 2. "Viniendo yo" - como diría Spiriman al que le gustan mucho los gerundios mayestáticos- de Galicia, me dio una "infersión" terrible. Conseguí llegar a la Rambla vivo. Don Manuel, se personó en mi casa, de inmediato, me diagnosticó unas paratíficas, y en 15 días salí, malparado, eso sí, de la enfermedad. 3. "Estando yo" -como diría Spirimán, al que le gusta más un "yo" que al que esto escribe- convocando a los camaradas, de casa en casa, montado en mi lambretta, 125, blanca, de segunda mano, que le había comprado al "Barriguita", para que se apresuraran a tomar el autobús que nos llevaría al primer mitín legal del PCE , eurocomunista, en Córdoba, con Carrillo, Ernesto Caballero,Basilisa Ranchal, Anguita y otros camaradas de oradores, me picó una avispa en el labio y se me puso la cara más hinchada y dura de lo que la suelo tener. Fui a casa de don Manuel Peñín, el médico, me puso un urbasón, y pude gritar con mis camaradas, en el autobús que nos llevaba a la plaza de toros de Córdoba: "¡Viva el Comunismo libertario!" y cantar "Somos los hijos de Lenin, /y a vuestro régimen feroz / el comunismo ha de abatir / con el martillo y con la hoz". Magnífica la labor de Spiriman, el Peñín de las Urgencias granadinas. Sólo un inconveniente. Le sucede como a algunos buenos escritores que quieren que los adoren, nada más llegar a donde están sus lectores entregados, aunque todavía no hayan escrito el libro definitivo que los "consagre". Se consideran más importantes que sus propias obras. Quieren provocar pasmo y adoración con sola su figura, como el Amado del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Dejarnos a todos prendados de la hermosura de su "yo", antes de haber puesto en fuga, definitivamente al maligno.

jueves, 2 de febrero de 2017

La primera comunión de Trump

Muros cercanos
En tiempos de la Autarquía – esa etapa de onanismo y enclaustramiento nacional que vivió España después de la Guerra Civil-, los progresistas solían decir que la burricie, el matonismo, la chulería, el fanatismo y la collejería se quitaban viajando. Dándose una vuelta por el mundo. Hoy estamos todos muy viajados y persiste entre nosotros alguno de aquellos vicios. Los estadounidenses, los guineanos y otras gentes de muchos países padecen igual ensimismamiento. Para romper esta burbuja dentro de la que vivimos no hace falta viajar mucho, basta con mirar a nuestro alrededor y comparar con lo que vemos por la tele. No hay muchas diferencias entre la ceremonia de la toma de posesión de Trump y  la ceremonia de cualquier primera comunión de una aldea española. Los Padres fundadores, Franklin, la quinta enmienda, El ala oeste de la Casa Blanca, la peli Matar a un ruiseñor, los derechos del detenido, nos hablan de una sociedad ordenada, normalizada, respetuosa con los derechos individuales. Organizada, nada caótica. Como cualquier ceremonia de primera comunión. Si nos fijamos, sobre todo, en los personajes que acompañan a los niños en el presbiterio -el sacerdote, los monaguillos, los catequistas- o en los que cantan en el coro el Pange lingua, advertiremos el esfuerzo que han realizado todos ellos para que el acto más importante de la liturgia católica resulte decoroso. Porque nos asusta el caos. Y sobre los instintos básicos, sobre la lucha por la vida, sobre la necesidad de alimentarse y de procrear, contra viento y marea, que lleva al ser humano a hacerse con cada pedazo de alimento o con cada hembra o con cada varón, a dentelladas, para que la especie no muera, las religiones, las instituciones, esparcen telarañas de orden, de normas, de “pase usted primero”. De mandamientos y leyes. Pero entre el público, se encuentran personas, a las que el hambre y la necesidad expulsaron de su tierra. O el niño chulo, que  luego terminará siendo un matón, necesitado, de aceptación y de valoración; que han venido a la ceremonia del traspaso de poderes o de la Eucaristía, a buscar recompensas, reconocimiento, atención. A que se sepa que su lucha no ha sido inútil. Ellos utilizan el teatro que les suministra una iglesia rebosante de normas y liturgias o el proscenio del juramento presidencial para decirle al mundo de los otros fieles o de los asistentes a la toma de posesión, quiénes son ellos. Unos, humildes, pacíficos y orgullosos,  luciendo trajes lujosos de buen paño, vestidos escotados, transparentes, ajustados, mientras se acercan a comulgar con sus hijos. Después, vuelven a sus asientos con caras festivas, como si se desentendiesen del misterio abismal en el que acaban de sumergirse. Otros, como Trump -nieto, hijo y marido de inmigrantes-, ese niño desvalido, ególatra y excesivo, peligroso por el poder que ha obtenido en las urnas; necesitado del acatamiento universal, señalando con su dedo al mundo y diciéndole: “América primero”. O sea. “yo, el primero, entre todos los hombres”.

jueves, 26 de enero de 2017

Spiriman,no. ¡Yeah!

Ángel custodio
No me podía yo ni imaginar que los drones que patrullaron, en la Gran Vía, la manifestación del 15e, fueran particulares. Porque está absolutamente prohibido volarlos sobre manifestaciones y porque las multas son disuasorias. Pero Spiriman –que se acaba de ganar una querella por injurias y calumnias- ha colgado en su muro un video montado con el material suministrado por esos aparatos. Insinuaba yo, y así lo escribí en mi columna del jueves pasado, que los drones podían ser “oficiales”. No me di cuenta de que los drones, de color blanco, estaban sincronizados con los globos que llevábamos los manifestantes y con la bata del doctor Candel. Eran drones amigos. Me retracto, ahora, de la atribución y me preocupo. Por varias razones: Porque un médico de Urgencias debería de haberse inquietado por si este servicio, ya colapsado, hubiera visto incrementado, de forma súbita, el número de pacientes por la caída de alguno de los drones.   Mi segunda preocupación: ¿estamos repitiendo comportamientos de la Transición?  Entonces, algunos jueces
intentaban esquivar las leyes franquistas para no tener que condenar a sindicalistas y opositores; hacían un “uso alternativo del Derecho”. ¿Está la gente tan golpeada por los efectos letales que los recortes han provocado en sus vidas que justifican que no saltemos las leyes? ¿Si la escuadrilla que voló, sin tener en cuenta las leyes vigentes, hubiera caído sobre la multitud, matando a alguno de los manifestantes, le hubieran devuelto en Urgencias una vida alternativa al difunto? Mis otros remilgos son más bien profesionales. Los gramáticos somos capaces de matar por un acento o por una mala concordancia. A veces nos escocemos sin motivo y nos pasamos en la condena. Pero el comentario con el que acompañó el doctor Candel la publicación del vídeo de los drones en su muro de Facebook, me tiene algo escamado: «Un Dron mágico, que sabe contar, me ha soltado por la chimenea un pen con un vídeo...  Las imágenes están ordenadas cronológicamente, a tiempo real, para que veamos la gran cantidad de gente que asistió el 15e. Estando yo en Puerta Real había gente en doctor Oloriz. Más de 150.000 personas».  Mis reparos son estos: 1. «Estando yo en Puerta Real...». ¿Estaba solo este líder carismático en Puerta Real? 2. Este arcaísmo mayestático («Estando yo...»), ¿supone que el líder carismático se ve ya como héroe de leyenda? Hay un romance, el de "La loba parda", que comienza así: "Estando yo en la mi choza, con mi perra trujillana...". 3. ¿La Sanidad Pública, sin dineros y colapsada, necesitará volver a la magia de los drones y de los Ángeles Custodios para restablecerse? 4. ¿Los drones mágicos se caen del cielo tanto como los Ángeles Custodios? Y si caen, ¿producen tanto estropicio como cuando un ángel de la guarda -dulce compañía, no me dejes solo ni de noche ni de día, ¡yeah!-,  se deja caer sobre la Tierra? En fin, tonterías mías. De un gramático trasnochado. No me hagan caso.

jueves, 19 de enero de 2017

Drones sobre Gran Vía de Granada

Dron
Desde que Galileo expulsó a Dios del cielo con su telescopio y lo instaló como refugiado, más o menos querido, en el interior del corazón de las criaturas, el espacio aéreo está muy percudido. Drones, platillos volantes, satélites artificiales, cazabombarderos, misiles atómicos… En fin, nada que se pueda comparar con la Gloria, de la que casi siempre han llovido bendiciones, lluvias nutricias o alimentos probióticos y paleodietéticos, como el maná bíblico. Hay drones administrativos y fiscales, como los que despliega Hacienda por toda la provincia, para detectar edificaciones no declaradas por sus dueños. Gracias a ellos, la Agencia Tributaria ha advertido que los dueños de viviendas tienden a no informar al fisco, cuando las amplían. La adscripción de los drones que vigilaron la manifestación del pasado día 15, es incierta. Desde luego, drones particulares no eran. A estos se les tiene prohibido volar sobre aglomeraciones de personal. Y las multas por hacerlo son cuantiosas. Pero las administraciones, la autonómica o la estatal, deben estar seguras de que sus técnicos no les van a fallar y que no dejarán caer sobre el público ninguno de estos artilugios aéreos no tripulados. Por ahora, no se advierten intenciones letales en los operadores de estos aparatos. La gente, que ha oído que EE UU usa estos inventos como armas de guerra para aniquilar a sus enemigos (y entornos), miraba al cielo con algo de temor. Ahora, los gabinetes sociológicos dependientes del Estado se ocupan en procesar e interpretar los datos que les suministraronesos chirimbolos. A ver cómo explican la presencia de numerosas damas con abrigos de visón entre los manifestantes; codo con codo con el rocoso sindicalista del metal que antaño acudía al Primero de Mayo con un mortero que disparaba inclemente, asustando a los compañeros, y que ahora sólo usa un silbato. Seguro que concluyen, los sociólogos, que ese es precisamente uno de los logros de la Sanidad Pública; que, como ha llegado a ser mejor que la privada, ha servido de punto de encuentro de las clases sociales y de las diversas etnias que conviven pacíficamente en nuestro país. En el hospital, han coincidido el patriarca de un clan gitano y la dama de rastrillo navideño. Eso ha hecho que se conozcan los contendientes sociales y políticos y ha dulcificado las diferencias. Cuando el entierro de los abogados de Atocha, asesinados por ultraderechistas en 1977, el Rey sobrevoló el duelo en helicóptero: el orden y el gran número de asistentes aligeró la legalización del Partido Comunista y facilitó la Transición. ¿Habrá tomado nota, vía dron, Susana Díaz de que, si no arregla el problema de la Sanidad en Granada, puede peligrar su carrera política y, lo que es más grave, de que su incompetencia puede soliviantar a los, hasta ahora, pacíficos manifestantes?

martes, 17 de enero de 2017

Las grandes alamedas

Estoy asombrado de las Navidades y de los Reyes tan bulliciosos que acabamos de pasar. E intento analizar y comprender qué está sucediendo. Parece como si se hubiera cumplido la premonición expresada en 1973 por Salvador Allende, poco antes de ser asesinado por los golpistas, en su prodigioso discurso de despedida de los chilenos, a sabiendas de que le quedaba poco tiempo de vida. Una pieza lúcida, valiente y sosegada. Una pieza que nos hace añorar el tiempo de los héroes humildes, metálicos, indeformables. Gente corriente, consecuente y sabia, que hacía todo lo posible por no mentir mucho. Un discurso que recomiendo que lea, no esta generación de políticos que se disuelve y atomiza sin fin, aferrada a los cargos y a sus tejemanejes. Ellos no lo entenderían. Sí, las personas egoístas, pero inteligentes. A aquellas que saben que no podremos sobrevivir mucho tiempo a tanta descomposición. Ni nosotros ni, mucho menos, la gente más joven. Les vendría bien, nos vendría bien, oír el discurso de Allende, a punto de adentrarse en la oscuridad. Impresiona su llamada a la rebelión contra la barbarie, pero sin inmolaciones, sin gestos heroicos, tranquilamente. No les pide a los chilenos que salgan a las calles a romperse contra los tanques. Sólo les pide que no cejen, que resistan, con inteligencia y constancia. "Sigan ustedes sabiendo", les dice en su alocución desde Radio Magallanes, "que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor". He visto en estas fiestas que acabamos de padecer y de disfrutar, a tanta gente en las calles que he tenido la ilusión de que esas grandes alamedas de la que hablaba Allende, ya están siendo transitadas por los habitantes de una sociedad mejor. Y he tenido la tentación de abandonar mi cómoda posición de espectador crítico y sumirme en el bullicio de la calle; de coger mi moto, disfrazarme de Papá Noel, como hicieron otros 300 moteros, y atronar la ciudad con los acelerones de mi máquina. Me han entrado ganas de ser costalero y meterme debajo del paso, sin santo, que han utilizado algunas cofradías para llevar los regalos de Reyes a aquellos que no supieron o no pudieron escribirles. Quizá la banda de música, tocando piezas de Semana Santa, sobraba, pero la facilidad con que los jóvenes penitentes se transforman en ONG es digna de estudio y reconocimiento. Porque la energía inmensa y la fuerza espléndida que esta juventud derrocha en este tipo de operaciones está mucho mejor empleada que cuando se la ha canalizado hacia la destrucción y la guerra. Me hubiera gustado ser rey mago en la cabalgata, agitar el pendón en la Toma... Pero he preferido, cobarde, analizar y describir lo que pasa. Y he llegado a la conclusión de que no era esto a lo que se refería Allende en su discurso, pero que, como ensayo, no ha estado nada mal. Aunque soy consciente de que quedan por arreglar algunas cosillas.

sábado, 7 de enero de 2017

Parada biológica

Resistiré

Tras la vorágine de estos días, acabo de entrar en modo "Simón el Estilita"*. Estoy reseteándome  y desintoxicándome de un empacho severo de sociabilidad. No aceptaré ningún tipo de invitaciones o incitaciones, al menos en un mes. Comeré sólo. Una taza de zahareña, por las mañanas y un huevo duro. Saltamontes y langostas del desierto, para el almuerzo y 120 gramos de cecina, a la cena. Ni aceptaré flores ni asistiré a ningún recital de aforismos. Abteneos, poetas jóvenes, de invitarme a la lectura de vuestros versos y menos si son de amores contrariados. Ayuno total en lo que se refiere a la lectura de novelas histórica. Castidad y contención serán mi ciudadela. Cilicios en las piernas y azotes en mis glúteos. No veo otra forma de sobrevivir tras tanto exceso.
 *San Simón el Estilita, nacido en Կիլիկիա, en el siglo IV, pasó 37 años subido a una columna; se le considera el inventor del cilicio, o sea, de una cuerda hiriente que algunos penitentes se amarran en la cintura o en las piernas para hacer penitencia. Se ató a la cintura un bejuco espinoso y no se lo quitaba ni de día ni de noche. Esto para lograr dominar sus tentaciones. 

miércoles, 4 de enero de 2017

En los Reyes, pistolas para todos

Muñecas para las niñas
A la ministra de defensa, María Dolores de Cospedal, los Reyes no le van a traer muñecas, sino un 30% de aumento en el presupuesto de Defensa del 2017. Con él podrá comprar juguetes bélicos. Esto supone un avance notable en la erradicación del sexismo en el juguete. En nuestra ciudad, también se hace lo que se puede. La concejala delegada de igualdad del Ayuntamiento, Ana Muñoz Arquelladas, ha marcado el paso con la misma marcialidad que oficiales del ejército y de la policía, en los actos de la Toma. La sociedad no está tan avanzada como estas dos notables políticas y todavía se discute en las tertulias sobre qué tipo de juguetes hay que regalar a los niños; también del sexismo en el juguete, de las muñecas, de las pistolas, de los drones de las barbies y de todas esas puñetitas. No falta en esas tertulias un psicólogo de la Junta que insiste, como un autómata,  en que hay que “educar en valores”. Si quieres quedar bien, te tienes que pronunciar porque los juguetes sean los mismos para niños y niñas. Y llevarás mucha razón: si un niño o una niña consiguen emerger de la montaña de peluches y obsequios que les han hecho a lo largo de todo el año y llega con la capacidad de discernimiento medianamente desatascada a la avalancha de juguetes que les caen encima en Reyes, es mejor que no reciba más  lanzamierdas, si es varón,  ni más muñecas de alterne, enlicradas y de melena rubia, si es hembra. No es que importe mucho, porque a estas alturas del año, a los peques les da igual ocho que ochenta y a los padres, no digamos: lo único que les preocupa es encontrar en los pisos de 50 metros dónde meter la  remesa de juguetes del 2017,  atiborrados los estantes por los chismes del 2016 que todavía  no han podido hacer desaparecer por completo. Al juguetero en las tertulias, le suelen preguntar si los padres han comenzado a regalar muñecas a los varones, y el hombre no tiene más remedio que confesar que no. Que los niños, hasta que no entran en alguna cofradía de Semana Santa, no comienzan a jugar a las muñecas. Las muñecas se siguen regalando a las niñas, que ya tendrán ocasión de mayores de alistarse en el ejército e ir a algún lugar del mundo, con sus fusilitos y sus “mataflús”, a acabar con todo lo que se mueve o a morir ellas mismas, en alguna guerripaz tope de gama. Los juguetes, hoy en día, ni educan ni dejan de educar “en valores”. Bastante tienen los chiquillos con quitárselos de encima, para que no los aplasten. Los valores los aprenden los peques viendo cómo Cospedal se arma hasta los dientes o cómo la feminista Muñoz Arquelladas lucha contra el heteropatriarcado al paso épico de la cabra de la Legión.

lunes, 2 de enero de 2017

¡Toma, por Catulo!


En el día de la Toma de Granada
En el día de la Toma; dedicado a la cabra de la legión, al concejal que enarbole el pendón, a los moros, a los cristianos, a los granadinos que viven de los monumentos que construyeron los árabes y que, pese a todo, celebran su derrota, cuando de haber seguido en nuestra ciudad -los moros-, disfrutaríamos de varias alhambras más y por tanto del triple de turistas que hoy. A las berenjenas fritas, a los boqueroncillos en vinagre, a todas y cada una de las tapas que se servirán hoy en los alrededores de la plaza del Carmen y que harán que los comerciantes que las venden se sientan cada vez más identificados con la Toma. Para todos ellos, esto versos de Catulo. Porque tengo yo hoy el cuerpo de Catulo y porque hay formas de diversión y placer que no necesitan de tanto pendón y tanto pífano.





Vivamos, Lesbia mía, y amemos.
y las murmuraciones de los viejos amargados,
que nos importen un pimiento.
Oscurecerá y amanecerá día tras día,
pero nosotros, cuando se apague nuestra luz tan breve,
dormiremos en una eterna noche.
Bésame mil veces, y después otras cien
y de nuevo mil veces, y de nuevo otras cien
y después mil besos más, y otros cien otra vez,
y, cuando miles y miles de veces se cumplan los besos,
no llevemos la cuenta precisa, que no la sepamos,
para que ningún malvado pueda maldecirnos
cuando sepa la cantidad de veces que nos hemos besado
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