jueves, 1 de diciembre de 2016

Alguien que cuide de mí

Interprete de "Alguien que cuide de mí"
¡La polvareda que ha levantado Pablo Iglesias con sus opiniones  sobre la feminización de las sociedades expresadas en un encuentro con otros políticos! Hasta me lo han comparado con un alcalde del PP que ha dicho unas barbaridades muy grandes sobre la mujer. Enseguida han salido los que se creen dueños de la franquicia feminista –los del PSOE- y le han llamado de todo, por boca de su portavoz. Me hace mucha gracia ver a machos  llamando machistas a otros machos. Los defensores de las mujeres me enternecen, desde Ivanhoe, un caballero medieval del siglo XII que combatió en un torneo para salvar a la judía Rebeca de la hoguera en una película de los 50 que vi en el cine Imperial de Loja. Liz Taylor, muy guapa, hacía de Rebeca, la chica acusada de bruja.  Si no he interpretado mal a Pablo Iglesias, lo que ha querido decir es que una de las ocupaciones milenarias de la mujer, el atender sus hijos, a los enfermos, a los viejos, el cuidar de todos, debería de dejar de ser algo privativo de mujeres y convertirse en un trabajo de toda la comunidad. Una sociedad feminizada sería aquella en la que cuidásemos todos, hombres y mujeres, de todos.  En e una primera etapa de la lucha por la igualdad, las mujeres han intentado meterse en el traje del varón, portarse como él, acceder  los cargos y empleos que los hombres han desempeñado en exclusiva hasta hace unas décadas. No han feminizado la sociedad,  se han masculinizado ellas, para bien y para mal. Se han integrado en el ejército, en los cuerpos de seguridad, en las notarías, en los juzgados, en los bancos y en las empresas. Parece que los varones -se quejan ellas- no las han descargado, para que puedan estar en lo público en las mismas condiciones que ellos, de parte de las responsabilidades  que tradicionalmente las mujeres venían cubriendo en la sociedad patriarcal. Y bastante razón tienen; la mujer sigue atendiendo, con esfuerzo y dificultades, sus antiguas funciones de cuidadora y madre, más las que ha conquistado en el territorio masculino de lo público. Pide Pablo Iglesias, que la sociedad se feminice, que asumamos hombres y mujeres las tareas de cuidadores, que construyamos una sociedad más acogedora y confortable. Pues le ha caído parda. Ya saben, vivimos en la época de las posverdades . Las posverdades son mentiras que resultan más creíbles que las propias verdades. Importa muy poco lo que digas. Aunque Iglesias  esté haciendo una propuesta respaldada por uno de los muchos feminismos existentes, no importa. Se le tildará de machista por los que se consideran los únicos propietarios del feminismo. E inmediatamente, sin reflexión ni tino, saldrán a morderle el calcañar una patulea de adversarios interesados que lo odian porque ven en él una amenaza para su futuro. El que los puede sacar del escenario.

3 comentarios:

  1. El Iglesias (no Julio) de espaldas parece una mujer... y de frente a Cantinflas.

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  2. A Pablo Iglesias le tienen mucho miedo los que siempre han vivido del "sistema". Dice las verdades como puños... y eso duele. Los que no tienen talento para rebatirle... recurren al insulto insustancial. Cada uno queda retratado por sus palabras.

    Saludos.

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