jueves, 20 de octubre de 2016

Dylan no se deja

Marc Bolan
ES plausible que la Academia Sueca haya pensado en Dylan para Premio Nobel de Literatura. Al conceder al poeta y cantante estadounidense el galardón, ha actuado, más o menos, como Sir Thomas Malory (1405-1471), el autor de La Muerte de Arturo, muñidor de las antiguas leyendas celtas sobre la vida y hazañas del brumoso Arturo. En la obra de Malory, la antiquísima mitología artúrica se ha convertido al cristianismo. Excalibur, la espada que otorgará el poder al joven caballero ya no es extraída por éste de una roca inculta en mitad del bosque, como sucedía en las viejas sagas, sino de un yunque de acero colocado sobre una piedra tallada, situada en el patio de una iglesia. "Quienquiera que saque esta espada de esta piedra y yunque es legítimo rey nato de toda Inglaterra", se puede leer en su hoja. Sólo Arturo, de entre los muchos caballeros que intentaron hacerse con ella en presencia del arzobispo un día de Año Nuevo lo consigue. La Academia Sueca es la iglesia que ahora inviste y consagra a escritores del mundo entero cuando les concede el Premio Nobel de Literatura. Cada año, uno de ellos, un creador, muchas veces, rebelde, inconformista, vanguardista e innovador tendrá que acudir a Suecia para ser proclamado rey universal de la Literatura. El premiado obtiene fama y dinero y la Academia refuerza su posición como dueña y administradora de todas las escrituras. Lo hizo antes el cristianismo, apropiándose de las deidades griegas y latinas, en los albores de esta religión. Cupido pasó a ser el Niño Jesús y Marte un cruzado medieval. Lenin y Susana Díaz, más modernamente, reforzaron su poder, uno, aceptando algunas prácticas políticas de la burguesía y, la otra, apuntándose al Rocío y al Cristo legionario de la Buena Muerte. Algo parecido, hicimos mi hermano Joaquín y yo, cuando redactamos en 1978 el libro de 8º de EGB de la editorial Bruño. En el tema 11, dedicado al Arte, metimos al líder de la banda "Tyrannosaurus Rex" (más conocida como T. Rex), Mark Bolan al lado de Lorca, Picasso y Alberti. "Bolan, un precursor del gay power", explicábamos en el texto, "pura dinamita, jadea y gime en sus actuaciones públicas, con una mezcla de agresión sexual y violencia, a la manera del protagonista de Clock work orange y desencadena verdadera furia entre chicas inglesas. Bolan, el hombre-objeto o el hombre-mujer". Como, ya en el 78, los estudiantes comenzaban a desentenderse de los clásicos, utilizamos a Bolan, lo mismo que la Academia Sueca a Dylan: como caballos de troya para la poesía. En un momento en que se tambalea el canon literario y el futuro del libro de papel y de las instituciones literarias tradicionales (universidades, editoriales, ateneos, academias de la Buenas Letras y librerías) está en el aire, los suecos han encontrado la respuesta en Dylan. Pero parece que Dylan, como en su canción Blowin in The Wind, les ha dicho, hasta ahora, que la respuesta está en el viento.

2 comentarios:

  1. Gracias, Mark de Zabaleta. Hablamos de poder, de su búsqueda, de su conservación, de sus desafueros.

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