viernes, 1 de abril de 2016

El arte, ese alcahuete

LAS ideologías totalitarias -las que pretenden tener una explicación total, completa, de la condición humana y de su destino- son expansivas y misioneras, por naturaleza. Tocan en la puerta de tu casa y te piden que los escuches porque te van a dar la receta para no morir nunca. Esto puede resultar tremendamente ofensivo e irrespetuoso para los que piensan que no hay más vida que la presente. Casi blasfemo. Insultante. El misionero -sea político o religioso- debe de estar preparado para cualquier cosa. Para parodias crueles, para irónicos rechazos, para insultos feroces. Al fin y al cabo tratan al otro, al infiel, como tierra de conquista. Necesitan juntar muchos fieles para tener la certeza aritmética de que sus creencias no son disparatadas. Si la tierra de siembra se muestra árida y rechaza la simiente y se defiende del sembrador con los medios a su alcance hay que aceptarlo y no irse a un juzgado a solicitar castigo. No siempre estas doctrinas de dilatada presencia histórica se han conformado con el código penal. Si vais a Roma, visitad la bulliciosa plaza del Campo de' Fiori y encontraréis la estatua de Giordano Bruno, el fraile quemado en la hoguera en 1600 por discrepar de la doctrina oficial de una religión. Hoy al incordio -se desnude en una capilla o recite versos disruptivos- se le dice: "Opina lo que quieras, pero respetuosamente. Has de elaborar tu rabia y expresarla correcta y pulcramente, sin escándalos ni palabrotas. Y si estimo que has traspasado la línea roja, al juez". A la concejala Maestre la han condenado por desnudarse en una iglesia y a la poeta catalana Dolors Miquel la pueden procesar por haber rezado un Padre Nuestro customizado, tildado de blasfemo, en la entrega de Premios Ciudad de Barcelona; el poema/oración que leyó se titula Mare Nostra. También la censura parte de la crítica literaria que entiende que su texto no es un poema. Y hasta la acusan de plagio. Y ahora viene la gran pregunta, ¿podrá Dolors acogerse al sagrado del "Arte" para librarse del castigo? ¿La aforará la estética puesto que una cierta ética la acusa? El arte ha sido desde siempre alcahuete y refugio de todos los excesos, de todos los vicios, de todas las crueldades. Hoy nos asustamos ante una decapitación yihadista, pero celebramos los innumerables cuadros en los que Judith le corta la cabeza a Holofernes. Condenamos la violación, pero cientos de pinturas de la violación de la romana Lucrecia se exhiben en los museos. Abominamos del rapto, pero si los esculpe Bernini, se nos cae la baba. "Son obras de arte", se argumenta. Pero con lo revuelto que está el patio del canon literario y político, no habría que descartar que Dolors Miquel ocupe pronto un sillón en la Academia Republicana de la Lengua Catalana (ARLC). Aforada, blindada por el Arte, como Bernini.

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