jueves, 10 de diciembre de 2015

La seriedad de un cómico


Mi familia me quiere sacar del mercado totalmente, o quizá sólo del Facebook, donde suelo colgar algunas ocurrencias sin que nadie me pague por ello. Me han pedido que me vaya a Madrid y que me coloque en alguno de los bares que tienen un espectáculo parecido al de El club de la comedia y que las ‘bocanás’ que suelto en el Facebook las diga en el pequeño escenario de alguno de esos locales.  Me informan de que la entrada es bastante barata, sólo 8 €. Y que todo es muy relajado, porque, por ese precio, el público no te exige que seas muy gracioso.  Les he dicho que, si gana Rajoy, me van a despedir, porque seguramente aprobará una reforma constitucional para obligarnos a tomarnos a España tan en serio como él se la toma. Mis chistes, humildes y sosos, habré de guardarlos y pasar a la clandestinidad esperando que llegue de nuevo un tiempo de carnaval y alborozo. He mandado mi currículo a varios de esos clubes con una lista de chistes, por si gustan. Pienso que no me va a resultar fácil que me cojan, porque por ahora están muy bien surtidos con las solemnidades que Rajoy les está suministrando. Parece que a la gente le ha hecho mucha gracia que mande una sustituta a los debates con los otros candidatos, mientras que él anda dando mítines por algún agujero negro del cosmos.  Me gustaría que me contrataran y así me quito del vicio del Facebook y además gano consigo algún dinero por si el “Míster Serio” gana las elecciones y seguimos recuperándonos al ritmo habitual. Les he mandado sólo estos cuatro textos:
1. Yo que Pedro Sánchez, el día del debate con Rajoy, me hacía el longui y no aparecía por el plató. Seguro que subía algún punto, aunque se comprara un chándal de borra, de esos que sueltan pelotillas,  en un todo a cien en lugar de ir en modo “maniquí que no pestañea”.
2. Los candidatos del PSOE y del PP, la mayoría candidatos de repetición, parecen interesados más en mantener sus cargos que en gestionar nuestros encargos.
3. La cursilería de los niños sabios de PODEMOS ha  estado a punto de frustrar mi deseo de votarlos. Pero he recordado que, cuando yo era profesor en la Universidad, como ellos,  era igual de bobo, o más. Iba de fino y le dije a una chica que me gustaba, cuando me la presentaron, que estaba 'muy satisfacido de conocerla', todavía oigo sus carcajadas. Se fue con otro participio menos pasivo.
4. Voy a votar a PODEMOS porque soy muy poco exigente y,  en principio, lo único que les voy a pedir es que a todo aquel que robe -incluidos los miembros de PODEMOS-, lo manden a Siberia a la espera de que el cambio climático la inunde [...].

Ya hace días que mandé el currículo. No me ha comentado nada. Me temo que me estoy volviendo un poco Rajoy. Algo serio, algo malafollá, algo insonrible. Y eso en Madrid tiene poco futuro.

4 comentarios:

  1. ¡Fantástico!
    Jajaja.
    Lo gracioso es que los políticos hacen chistes sin querer...
    Yo también, con PODEMOS. Por aquello de lo malo conocido...

    Un beso.

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