martes, 27 de mayo de 2014

Susana Díaz, en Monachil, se llama Cristina

La niña sabia, el anciano zote
Mirad bien a esta política de Monachil, le veo las hechuras de Susana Díaz. Me la encuentro mucho en facebook, es una trabajadora incansable, una inteligente propagandista de sí misma y de su partido. Al verla, no experimenta uno sentimientos de rechazo como los que te pueden asaltar cuando se te aparecen Sebastián Pérez o su edecán, José Torrente. Los tres son ambiciosos. Cristina Marín Muñoz disfraza sus ansias de poder con una sutil capa de servicio al público que se nota menos en los otros dos. Ambiciosos en estado puro, sin contraprestaciones. De mañana, en fb, saluda al público y de anochecida, se despide de los fieles como el abad del monasterio cisterciense que, después de que la comunidad ha rezado las Completas, les impone las manos en la cabeza uno a uno a los miembros de la comunidad, para recoger sus inquietudes y que puedan dormir bien, sin loramet o valeriana. Anoche escribió en su muro: "Todo ser humano tiene un mundo alternativo en el que habitan sus sueños. Todo es perfecto allí. Yo lo que más odio es tener que volver a la realidad. A una realidad injusta hasta con el más noble. Una realidad muy diferente al mundo al que a mi me gustaría pertenecer.Buenas noches". Durante toda la campaña ha aparecido con el abuelo Cañete en la foto de su perfil. Por escenificar aquello del niño sabio y el anciano zote. Ya ha eliminado a la senectud decadente, y aparece sola y señera en la foto de su portada.

Cristina, ella misma
Es buena fajadora, las críticas no la descomponen. Cuando le comenté que me gustaba más la foto en la que aparecía con su abuelo Cañete, me contestó, seductora, "No es cierto, te gusta más ésta y lo sabes". Yo, absolutamente débil de género, como soy, le contesté doñeador y entregado. "Adoro a las mujeres inteligentes". Mi terapeuta me acaba de decir ahora mismo por el wassapp que esta mujer me ha abducido y que el el uso del verbo "adorar" demuestra que todavía estoy en la etapa religiosa, mítica y cortesana de mi relación con la mujer. Y me ha mandado mirármelo. Los que también tendrán que mirárselo, o mirarla con recelo, son los hombres del Partido Popular, porque esta mujer los 'susanea' a las primeras de cambio.

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