jueves, 12 de diciembre de 2013

El soterramiento del alcalde

F.F.G.
Fernando Fernán Gómez, en 2006,  concedió una entrevista en la que, entre otras cosas, explicaba por qué iba casi todos los días a los bares de alterne hasta las tres de la madrugada. Cuenta el actor que al poeta, y gran amigo suyo, García Nieto, le resultaba extraño que frecuentara esos lugares. “¡Pero bueno!”, le dijo Fernando, “¿hay un sitio mejor en el que se pueda estar hasta tan tarde,  rodeado de señores  que van a ligar y de chicas que son la mayoría bellísimas, donde se puede beber, donde se puede tomar unos pinchos, unas cosas, donde toca la música, donde se baila? ¿Es mejor estar en casa, habiendo eso?”. Viendo en TG7 lo cómodo que el alcalde se sentía imponiéndole la medalla de oro de la ciudad a la Virgen de las Angustias, recordé las palabras de Fernán Gómez y tampoco imaginé ningún sitio, real o virtual, en el que el alcalde se pudiera sentir mejor que saliendo constantemente en la televisión municipal.  En este esplendoroso momento de laicidad que vive Granada, un alcalde democrático ha desplazado al arzobispo de las funciones de intermediario con la divinidad y, con familiaridad extrema, habla con la virgen y la toquetea e, incluso, la obliga a recibir medallas; a ella que debería ser la expendedora única de esos adminículos, y la compromete a trabajar por la ciudad y a hacer lo que él es incapaz de llevar a cabo. Los votos dan para mucho, convierten al beato de agua bendita y vela, en teólogo campechano,  a los diputados en filólogos, capaces de inventarse un gallego para tontos o de convertir  en lengua al valenciano, dialecto del catalán;  y  a los funcionarios de la queja y la sospecha en historiadores capaces de redactar una lista exhaustiva de los agravios de España a Cataluña. Hay que agradecerles que el pecado original y los agravios anteriores a 1714, hayan quedado fuera. Volviendo al alterne y a TG7, ¿ustedes no mantendrían abierta una televisión, hasta altas horas de la madrugada, en la que la programación se la rellenan de balde las cofradías y el Granada, C.F., dos asociaciones de poderosa acción cultural? ¿Un medio donde tú puedes aparecer cuando quieras, como místico obnubilado por el incienso, rodeado de gente guapa y del arzobispo que, perdido todo su poder, aprovecha estos eventos para simular que todavía pinta algo?  Sólo la Virgen puede devolver el poder a Monseñor si, enfadada de tanto manoseo, sotierra al alcalde a su paso por Granada.

3 comentarios:

  1. La laicidad era eso, como la transición no fue transformación sino travestismo, como Fernán Gómez no era un actor sesudo sino "sexudo", como la virgen de las Angustias era en realidad la primera puta elevada a los altares.

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  2. Querido trasindependiente, portentoso resumen de nuestra historia reciente con el que estoy de acuerdo en todo, menos en lo de la Virgen: para ser ramera, le falta carnalidad y le sobra metafísica. Gracias. Un saludo afectuoso.

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