jueves, 14 de noviembre de 2013

Las posturas del arzobispo

De arriba abajo
BARRIO Sésamo, el programa infantil de TVE de los 80, instruía, sin vencedores ni vencidos. A los niños se les enseñaban de forma neutra conceptos básicos para orientarse en la vida: 'arriba', 'abajo', 'dentro', 'fuera'… Sólo se les apuntaba, mientras aprendían cantando y bailando, que, tras subir una escalera, varias veces, podía aparecer el cansancio. En la Biblia los términos 'arriba' y 'abajo' sí aparecen contaminados por la lucha entre religiones. Los templos de los ídolos -los malos- suelen estar en las colinas, arriba, como si intentaran tocarle las eternidades a Jehová -el bueno- o situarse en primera línea de divinidad. Galileo pagó caro el desterrar con un telescopio a Dios de arriba y situarlo sólo dentro del corazón humano. Para nada, porque hoy se le considera un cobarde por retractarse de sus teorías para salvar la vida; y ni siquiera ha conseguido que los futbolistas cuando meten un gol dejen de mirar hacia arriba y de señalar con las manos al cielo. Pero las religiones, a veces, han propuesto leyes benéficas: frente a la animalidad de ingresar en una mujer desde atrás sin una caricia o un algo, como solían hacer los hombres primitivos, imitando a otros animales, la Iglesia propuso en América la postura del misionero, donde la mujer, aunque abajo -sometida como un gladiador vencido- ofrecía al hombre su cara para que él viera en ella, desde arriba y estando dentro, la paz y el contento, la suspensión de hostilidades que se refleja en el rostro de una mujer abducida por las buenas artes de la guerra del amor. No siempre los clérigos, en trance de pasar desde fuera de una mujer a su interior, a sus adentros, se han colocado arriba; en el Decamerón, el abad de un monasterio, si hemos de creer a Boccaccio, prefirió situar a la chica encima de él, con extrema delicadeza, para no herirla con el peso de su mucha solemnidad en el momento del ingreso. La autora del libro de moda Cásate y sé sumisa parece que, de las posturas neutras que Barrio Sésamo proponía a los niños, se inclina de nuevo por la de abajo, tiñéndola de cosmología: "Y, entre nosotras", escribe Costanza Miriano, "podemos decirlo: debajo siempre se coloca el que es más sólido y resistente, porque quien está debajo sostiene el mundo". Arriba se ha colocado también, gracias a este best seller, el responsable de la publicación, el prelado Martínez, un solterón que anima a la gente a casarse y un soberbio practicante que prescribe la sumisión. "Haz lo que digo, no lo que hago", se lee en la Biblia.

2 comentarios:

  1. Sumisión es una palabra jugosa y deletérea que puede convertirse en interfecta. Jugar con ella da mucho juego.
    Quizá una versión porno (aunque no “hardcore”) de Barrio Sésamo aclararía las misiones, o visiones, de algunos y algunas. Un ejemplo: Gustavo haciendo el batracio con Peggy mientras el conde Draco cuenta los envites. Sería la unión de ciencia y arte ante los ojos infantilizados de la cultura de masas.
    Gracias y saludos.

    ResponderEliminar
  2. A las mujeres las someterá esta mierda de crisis que las obligará, las primeras, a abandonar el trabajo público y a encerrarse de nuevo en sus casas. A lo mejor se lo han olido y lo que están haciendo es volver a la moral del esclavo, a tirarse al suelo para desde allí tener a los machos bien cogidos por los huevos con todas las tácticas del lloro, el disimulo, el engaño, la desafección... Las tácticas de la desigualdad y el sometimiento. El trabajo fuera de casa, tan bien cumplido por las mujeres, donde se las ha dejado, es lo que les ha conferido dignidad y ha permitido que algunos afortunados disfruten de auténticas compañera en la vida, con lo bonito que es eso y lo satisfactorio. Gracias, amigo y saludos cordiales.

    ResponderEliminar