miércoles, 28 de agosto de 2013

Tomahawks, ahora en Siria

"Momentos que nadie debería perderse"
Tengo que hablar de un niño, pero me dan asco los que utilizan a los niños a su conveniencia. El político que besa a un colegial, la mamá narcisista que llora mientras su niña de 3 años se contorsiona en un plató de tv. El que acaba de dar una patada a un perro en la calle y en la escalera del bloque pone una cara tierno-mimosa cuando pasa la vecina, guapísima, con el hijo en brazos, para hacerse grato y ponerse a la cola, por si… Esta misma madre que, para sus adentros, llama baboso al vecino, pero que mirando a su criatura experimenta algo parecido a esto: “tengo que ser la pera, si he sido capaz de fabricar un niño tan así, yo, la fábrica, como mujer, como madre, estoy en la zona más alta de la gama en esto de producir milagros. Y además, es un niño, o sea, que soy capaz de producir, algo tan distinto y tan raro, tan poco parecido a mí, como un varoncillo". La mujer, después de esto, se siente mejor y sobrelleva el decaimiento en sus obligaciones del padre.
Por eso no quiero usar a este niño que ayer, a las 9: 48, le pedía, en Trípoli, al dependiente de la tienda de 24 horas un litro de leche y que estuvo unos minutos negociando con él las chucherías que podía llevarse con el dinero que le sobraba de la compra. Como no se decidía, salió con la intención de consultar con su madre y de pedirle unos céntimos para poder comprar la chuche que le gustaba. Una bomba lo reventó en la puerta. No tuvo tiempo de enterarse si esta guerra era más justa que la de Irak. Ni de darles la razón a unos señores que a miles de kilómetros trataban de justificar, cada uno, la guerra que inició. Seguramente, si lo hubieran dejado crecer y entender, le hubiera costado trabajo decidir sobre la bondad de las guerras, las inicie quien las inicie, que no dejan a los niños preguntar a sus madres qué caramelo deben comprar. Me dan asco los que usan a los niños a su conveniencia. Pero para los chicos sigue siendo menos peligrosa la mirada de orgullo de su madre, o la mirada análitica de un bloguero, que la explosión de un Tomahawk, aunque lo hayan lanzado los buenos de la peli.

14 comentarios:

  1. En tu personal estilo nos llevas a la esencia de la tristeza y la destrucción. No hay matices en las guerras, no hay matices para las almas muertas. No.
    Gracias y saludos.

    ResponderEliminar
  2. Trasindependiente, ojalá pudiéramos decir, con Aleixandre, la noche [de la insania y de la crueldad humana] es larga, pero ya ha pasado... Gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Si creemos a los que venden caramelos, el mercado (market) es una extension de la guerra, de baja escala y, si seguimos su senda de engaños, los hombres somos "por naturaleza" agresivos, competitivos y toda esa basura. De vender caramelos a tirar bombas hay un oceano, pero la motivacion, para esos genios de la biologia y antropologia esencialista, es la misma: nuestra voluntad de poder, somos asi.
    No creo en esencias de nada. No creo que seamos agresivos, ni siquiera que tengamos una naturaleza, menos que necesitemos de las guerras... pero claro, hay muchos por ahi que ven estas cosas como inevitables... que asco!!!
    Y los que vemos la television creemos que estamos libres.
    Un abrazo Pablo

    ResponderEliminar
  4. Francisco, no sé cómo he asociado tu comentario con el poema "Masa" de Vallejo. Y me he acordado del verso: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!» . Gracias siempre por tus visitas y por tus comentarios. Un saludo cordial.

    ResponderEliminar
  5. Hace tiempo que no te leía, una amiga común, Morayma, me habló esta tarde de ti y...te convido a compartir unos días mi ventana.
    Un abrazo granaíno.

    ResponderEliminar
  6. Ángel, qué gusto visitar tu blog y ver mi última entrada publicada en él. Gracias por tu hospitalidad. Enhorabuena por tu blog, es una idea estupenda y muy generosa. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Impresionada, vengo, leo y me quedo.
    Ángel me ha traído.

    Un abrazo y una lágrima.

    ResponderEliminar
  8. Amelia, bienvenida a mi blog. Como sabes, uno escribe entradas -"gaviota que lucha contra el viento"-para que de vez en cuando le llegue el regalo de unas palabras acogedoras y cariñosas como las que tú me escribes. Gracias

    ResponderEliminar
  9. Aunque el tema no sea el mejor para dedicar, para ti, Pablo, con cariño:

    http://azulmareterno.blogspot.com/2011/03/tomahawk.html

    ResponderEliminar
  10. Amelia, recomiendo a los lectores de esta entrada, y de sus comentarios, que no se pierdan tu poema "Tomahawk". Una conmovedora visión de la tragedia de los niños que no pueden hacerse mayores por culpa de las guerras. Gracias. Un abrazo afectuoso.

    ResponderEliminar
  11. Los niños castigados sin jugar, de Gloria Fuertes, en la versión amiga de Daniel Mata en el Callejón del Gato. Abrazos!

    http://www.youtube.com/watch?v=mecbnfdEi_4

    ResponderEliminar
  12. El poeta turco Nazim Hikmet ha compuesto poemas conmovedores sobre los niños muertos a causa de las guerras, el hambre, etc, los cuatro jinetes del Apocalipsis. He encontrado en un blog el que aparece en este enlace, lo cantaba "Aguaviva" allá por la transición: "Cuando mi hijo nació, otros niños nacieron en Corea...Gracias por esta entrada!
    http://franciscocenamor.blogspot.com/2010/05/poema-del-dia-el-nacimiento-de-nazim.html

    ResponderEliminar
  13. Magnífico, Pablo.
    Se agradece tu lucidez.

    AG

    ResponderEliminar