miércoles, 16 de enero de 2013

¡Que se mueran los feos!


Georg Gänswein, componedor de capas
Comenta mi buena amiga Maria Asuncion Vicente Valls, ¡con la que tanto he viajado!, a propósito de una foto que he colgado en mi biografía del facebook en la que se ve almozo del Papa, acomodándole la toquilla, que este presbítero, nombrado recientemente por Su Santidad (Susan para los íntimos) arzobispo: "Es guapo, culto, elegante, distante, se que lleva vaqueros de armani y camisetas de dolce y gabana, lleva años llenando la curia de glamour". Tengo que darle totalmente la razón a mi amiga, aunque no sea nada más que por respeto a la memoria de mi padre, que era un hombre poderoso y grande aunque no muy guapo, pero que en asuntos de estética era inflexible: abominaba de los feos. Le oí en multitud de ocasiones la frase "¡que se mueran los feos". Por ello tengo que proclamar, y así lo hago, "¡Que vivan eternamente los guapos!", aunque con esta afirmación me excluya yo mismo de la eternidad.

1 comentario:

  1. Es que hay unos curas en el Vaticano que, como decía mi hija en la adolescencia: "están para mojar sopas" y lo ratifica un almanaque, con 12 de ellos (uno por cada mes), que me trajo de ese Estado un amigo mío.

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