martes, 9 de octubre de 2012

Bancos rodantes

Banco malo
Los bancos públicos venían soportando responsablemente, sin rechistar, el peso incendiado de los amantes que, sentados en ellos, como cantó Brassens, pasaban muchísimo de "la bendita familia-no-se-cuantos/ que se cruzaba en en su camino,/y les lanzaba al pasar frases venenosas./Aunque toda la familia:/el padre, la madre, la hija,/el hijo, el espíritu santo/ quisiera portarse como ellos".

Abuso de don Pedro Antonio
Pero la manía que le ha entrado a ciertos ayuntamientos, parques de las ciencias y urbanizaciones empeñadas en educar "en valores" a los vecinos más jóvenes, de sentar en ellos a celebridades y personalidades irresponsables que no se levantan en todo el día y que además se apuntan a la economía sumergida para ganarse unos euros como sea, ha llevado a los bancos públicos más espabilados a hacerse instalar unas ruedas. En cuanto ven a un Pedro Antonio de Alarcón presto a aposentar sus posaderas y su puesto de frutas en sus generosas tablas, huyen sin pensárselo dos veces.

3 comentarios:

  1. Ayer precisamente, me crucé con un banco de estos con ruedas, detrás de él corría Falla, como un loco intentando sentarse. "Educar en valores", al artífice de esta frase tan manida, lo tiraba yo por la Cuesta del Chapiz, de Granada, cuesta abajo en el banco rodante...

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  2. Yo lo ponía a leerse todos los días 1000 entradas del diccionario de Dª María M. y a aprendérselas de memoria.
    Muy bien lo de las estatuas sedentes, D. Pablo!

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  3. Somos las piedras rodantes, los bancos rodados, The rolling Stones.
    María Victoria, tienen tiempo de sobra para aprenderse el diccionario entero de memoria. Al ser eternos.

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