jueves, 13 de septiembre de 2012

Siameses

Dibujo del pintor Juan Vida
La convivencia entre hombres y mujeres es peligrosa y si se produce desde la infancia, en la escuela, puede dejar secuelas irreparables. Peor lo tienen los siameses que conviven a la fuerza en el vientre materno 9 meses. No todos pueden ser separados una vez nacidos y han de compartir vida sin remisión.  En cierto sentido, todos somos siameses a tiempo parcial, aunque nazcamos exentos, porque como los cuerpos celestes, luego nos vemos obligados a girar unos alrededor de otros,  a caer, como meteoritos, sobre los demás o  a soportar el desestabilizador impacto de algún asteroide, arrebatados por las mismas fuerzas gravitatorias que, según Dante, mueven al sol y a las estrellas. A ese impulso inevitable, Dante lo llamó amor, pero recibe otros nombres y admite designaciones varias y metáforas inauditas. Gracias a él la vida se perpetúa. Se activa sin necesidad de flores, de jacuzzis o de velas. En un tiempo lejano ni siquiera necesitó de palabras para fluir impetuoso. Esta fuerza produce recelos, como decía el chistoso, por el gusto que da y lo poco que cuesta. De vez en cuando, hay alguien que pretende evitar el choque de los astros.  Ahora es el ministro de Educación, Wert, el que quiere distanciar a los niños de las niñas en la Escuela, como hace  el Opus en sus colegios, “para preservar el derecho de los padres a elegir libremente el tipo de educación de sus hijos". Más o menos la misma libertad que usó el padre de Buda para aislar a su hijo de mundo y encerrarlo para que no conociera ni el dolor ni la muerte. Luego la vida desbarata todas las buenas intenciones de padres y educadores y nos obliga a convivir y a dar y recibir de los demás el amor o el odio; la aceptación o el rechazo. Las manchas de la vida en común.
Como la cosa quedará en nada, no hay que darle más importancia que a las propuestas de Gallardón, o De Mayor Oreja, que lo que buscan es desviar la atención de otros problemas y mantener de cara al electorado más conservador algunas  de las señas de identidad de la rocosa caverna española y, sobre todo, ocultar que el partido que exhibe las banderas de España más grandes y más altas, es el menos patriota de todos los partidos, el que, con Aznar, consintió en ser el monaguillo  de Bush en la espantosa guerra de Irak y el que ahora, con descaro y con mentiras, cede la soberanía nacional a los bancos y a la ganadora de esta última gran guerra europea: Alemania. En un intento de encantar a la gente, este ministro flautista  ha hecho sonar el instrumento para que niños y niñas, por separado, salgan de Hamelin metiendo ruido. Nada que temer.

3 comentarios:

  1. Nada que temer? Me alegro... Una simple maniobra de distracción... Como otras muchas... el caso es no decir la verdad... marear la perdiz.
    Yo, que fui alumna de colegios de monjas solo femeninos y mis hermanos de curas, solo masculinos, he pensado siempre que esa separación era un tremendo error... ¿Qué mejor que la convivencia en el aprendizaje para aprender también las diferencias y coincidencias de los dos sexos? En eso he envidiado a mis hijos, mucho mas sabios y libres mucho antes que yo...

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  2. "En un intento de encantar a la gente, este ministro flautista ha hecho sonar el instrumento para que niños y niñas, por separado, salgan de Hamelin metiendo ruido. Nada que temer."


    Así hemos salido algunos por estar en colegios por separado. Ni entonces ni ahora le he visto nada de positivo. Volver atrás les está saliendo muy barato. Muchas gracias


    Susana

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  3. Los temores, a mis cortas luces, deben de venir del entreguismo de los gobiernos a los bancos y a la poderosa Alemania. Recuerdo la feísima imagen de los presidentes del Gobierno de España y de Italia, reunidos en la Moncloa, como dos colegiales asustado a la espera de las notas, aguardando lo que dijera el presidente de no sé que banco, para después hacer ellos su rueda de prensa. ¡Y se llaman patriotas! Y se asombran de que los catalanes o los de Cenes, mi pueblo, se quieran ir de este Estado humillado y entregado al poder del dinero. Gracias, Ana y Susana por vuestras muestras de sentido común y de conocimiento.

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