jueves, 17 de noviembre de 2011

Movimientos sincronizados

La Justicia observada
A PÁNFILO, como buen diletante, le gusta tocar temas de biología. Es muy aficionado a relacionar el comportamiento humano con el de los animales. Pánfila, su ex novia virtual, le ha recomendado no seguir por ese camino porque el refranero y la patrística relacionan con frecuencia a la mujer con animales de pedigrí incierto como la serpiente, la mula o la voluble mariposa. Le ha informado de que, si mira en la red, la encontrará percudida de refranes como este: "Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas las tres". E incluso grandes escritores como Gómez de la Serna han dicho de las mujeres cosas tan viperinas como ésta: "Al tener en la mano una delicada mano de mujer se ve que está hecha de anillos interiores, de blandas sortijas que no se ven". Pánfilo le ha contestado que hoy las comparaciones no son ofensivas, sino científicas, y que se han puesto de moda. En la última entrada de su blog ha escrito: "Cualquier sábado por la tarde, en la plaza de Puerta Real, en Granada, una novia se ha bajado del coche nupcial para retratarse con sus damas de honor, no sé si antes o después de la boda. Las mujeres que pasan en ese momento por allí, al unísono, como los peces de un cardumen, vuelven sus cabezas hacia la novia. Los hombres que pasan en ese momento por allí, incluido el novio, al unísono, como los peces de un cardumen, miran a una chica de 17 años que ha elegido la misma plaza para poner a calentar órganos, músculos, sistemas, articulaciones, vértebras, simetrías… antes de exigirles, en la noche cercana, prestaciones notables de elasticidad aplicada. Los etólogos siguen estudiando estos comportamientos de los peces para aclarar si la sincronización de movimientos de los individuos que integran un banco o un cardumen es innata o adquirida. Los antropólogos tratan de despejar las dudas sobre la naturaleza de estos comportamiento sincronizados observables también entre los homínidos". 
Su amiga Pánfila le ha comentado que no entiende por qué sigue empeñado en ser un diletante, que ya no hay diletantes porque Wikipedia, la gran diletante, los ha barrido a todos. Por molestar, le ha recomendado que, antes de seguir por ese camino, lea la novela de Flaubert Bouvard y Pécuchet, si quiere saber lo que les sucede, y cómo terminan, estos dos quijotescos diletantes, metidos a estudiar, como aficionados, multitud de disciplinas científicas. 
Pánfilo, muy digno, le ha contestado que una cosa es ser diletante y, otra muy distinta, poner en relación cosas. Que esa capacidad te puede conducir a la sabiduría. 
Pánfila, sólo le ha escrito: ¡vale!

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