jueves, 15 de septiembre de 2011

Burkas de fealdad

ME ruega el amigo Pánfilo que le publique en mi blog unas reflexiones, nada correctas -ya lo digo-, que me hizo ayer en la Mariana sobre las mujeres feas. Le he sugerido que se abra su propio blog y que se explaye. "¡Lo que me faltaba!", me ha contestado, "lo tendría percudido de los ácidos comentarios de Pánfila, mi ex pareja virtual, que está incómoda conmigo desde que me negué a liarme con ella sin red de por medio". Le he pedido copia del DNI y le he amenazado con exhibirla si alguna lectora duda de la autoría de lo que sigue: Pánfilo ha encontrado un cierto parecido en las razones que le han dado mujeres musulmanas para ir cubiertas y las que les ha oído a feministas empeñadas en imponer en sus colectivos una cierta nivelación por la fealdad. 
Las musulmanas le han contado que las veladuras igualan a las guapas con las feas, que así disimulan sus defectos y compiten en situación de igualdad con las hermosas para obtener un hombre. Yo creo que mi amigo anda cabreado con el feminismo de la exclusión (muy condicionado -según él- por ciertos grupos vascos y navarros), que no permitió la participación de hombres en las Jornadas Feministas celebradas en Granada en diciembre de 2009. En las Jornadas había mucha chica guapa que se había dejado crecer el vello de las piernas, que aparecía poco aseada y mal peinada y que disimulaba la perfección de su cuerpo con ropa poco ajustada. Como las musulmanas, muchas mujeres hermosas de estos grupos se cubren con ese feo burka que las iguala a las menos agraciadas que sutilmente las han convencido de que lo importante es la belleza interior, la del alma. De cuando mi amigo coqueteaba con Pánfila en Facebook, recuerda que las chicas que cuelgan fotos en sus muros obtienen de sus amigas comentarios y halagos sobre lo "wapas" y atractivas que resultan. 
Me dice, este Pánfilo incómodo, que las chicas raramente intercambian elogios sobre el alma. Y termina confesándome que está muy confundido. Como me temía, he recibido un email de Pánfila en el que me ordena que le diga a Pánfilo que los medios de comunicación están inundados de magníficos y depilados cuerpos postizos; de brillantes y cuidados cabellos; de ropas imposibles y maquillajes depurados. Y nada en el cerebro. Todos esos cuerpos hablando de banalidades. "Y cuando se les descuelguen las carnes y ni la estudiada vestimenta pueda tapar las evidencias de los agravios de la edad, ¿qué les quedará?". La pregunta se la he pasado a mi amigo que no ha tardado en contestar: "Pánfila, como yo digo, el alma bella de la fea, de vieja, la hermosa la desea".

2 comentarios:

  1. Querido Pablo, desde luego conozco que hay cánones establecidos y estudiados de belleza. Pero siempre me he preguntado cómo puede ser que a la hora de la vida sean estos cánones tan dispares y a veces según qué opiniones tan disparatados...
    ¡Y son en ambas direcciones!
    por ello no creo que necesitemos Burkas para igualarnos...
    aunqye si creo que semos libres para llevarlos...

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  2. Disputado tema,querida Ana María. En cuanto a la libertad para llevar puesto uno encima lo que quiera, estoy totalmente de acuerdo contigo. El otro día vi en Granada a una monja capuchina por detrás y se parecía enormemente a ciertas mujeres musulmanas, por la vestimenta, claro. Me inquieta la gente que va embozada por la calle, ocultando su identidad. Como sé que no somos ángeles, se puede uno esconder tras un velo para delinquir. A parte de que no es fácil comunicarse con un tapado. El tema del vestido da para mucho entretenimiento.

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