jueves, 1 de septiembre de 2011

Blogs y divorcio

EN Amar en tiempos revueltos, Almudena, la hija adolescente del malvado falangista (compendio, por exigencias del guión, de todos los vicios condenados en la asignatura deEducación para la ciudadanía), escribía un diario íntimo. La madre lo descubre y se entera de lo que pone. Los diarios íntimos, al menos en las telenovelas, se escriben para que no los lea nadie, pero para que los conozca todo el mundo. Más o menos como los blogs, que se escriben a sabiendas de que no los leerá casi nadie, pero como si las cosas de uno fueran a ser conocidas por toda la 'Nube'. Los blogueros siguen utilizando gran parte de los géneros de la literatura canónica, pero no suelen caer en la abominación de las dedicatorias librescas, depuradas expresiones del sentimiento de culpa. No he encontrado ningún blog en el que se lea una dedicatoria como ésta: "A mi marido y a nuestros hijos les dedico esta bitácora de 2.500 entradas en restitución de la atención y el tiempo que por ella les he robado". Y menos, algo parecido a lo que Will Durant escribió para su esposa en el frontispicio de su Historia de la Filosofía: "Hazte fuerte, compañera mía, para que puedas mantenerte incólume cuando yo caiga, para que yo pueda saber que los quebrados fragmentos de mi canción llegarán a ser al fin la más pura melodía en ti, para que yo pueda decir a mi corazón que tú empiezas donde yo muriendo abandono, y llegar aún más lejos". Será porque los blogs se escriben en casa y no en los departamentos de las facultades o en las salas de las bibliotecas. El blog ha dejado en evidencia que ese tiempo que el escritor imaginaba robado a los suyos era un tiempo feliz de emancipación familiar. En casa de los blogueros, lo que hay es un deseo fuerte de que el escritor compulsivo se despegue del ordenador y se tire a la calle. Entonces todos respiran aliviados y corren a disfrutar de sus placeres y a cumplir con sus confortables obligaciones domésticas. Porque, para mayor inri, el bloguero suele utilizar a los presentes como campo de experimentación de sus ocurrencias. Donde los pilla les lee la entrada que está a punto de publicar. O una cuchufleta a medio cocinar. No es sensible a los síntomas del hartazgo. Ni siquiera se da por enterado si un hijo, agotado, le pide que deje de arrojarles constantemente los descartes de sus posts como el que echa las sobras de la comida a los perros. Los blogs, igual que las vacaciones familiares en verano, están dando lugar a muchos divorcios. No es bueno que las personas estén solas pero tampoco es saludable estar todo el día reunidos e interactuando.

2 comentarios:

  1. Comparto lo afirmado en un 99%, ese 1% que no comparto lo deberás leer en mi diario íntimo, si puedes.
    Un abrazo

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  2. Morayma, me temo que me voy a quedar con las ganas de leer tu diario íntimo. Tú eres de las mujeres que ejercen todavía, como Bernarda Alba, de dueñas de su secreto. Sólo si tú quieres, tendré acceso a los misterios de tu intimidad... No te tardes, Morayma, en darme las claves, no te tardes que me muero...

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