domingo, 7 de agosto de 2011

Hiroshima, teología de la destrucción

A los nazis les sobró protocolo e impedimenta a la hora de exterminar a judíos, polacos, comunistas y disidentes políticos. Hubo reuniones para elaborar la solución final, se discutió acaloradamente, quedaron documentos con los argumentos de unos y otros. Y siempre se encontraron con la pequeña dificultad de eliminar a tanta gente en tan poco tiempo. La tecnología del exterminio, aunque muy avanzada, dejaba huellas. Dentaduras de oro, joyas, monturas de gafas, esqueletos, botones de metal....A los americanos les sobró tecnología y teología de la aniquilación: todo se hacía en nombre de la democracia y para acortar la guerra. Los americanos acabaron en muy poco tiempo con cientos de miles de personas en Hiroshima y Nagasaki, pero la bomba atómica convirtió en pavesas hasta el último empaste. Ni fosas, ni trajes de rayas, ni barracones, ni organización ni ordenanzas. Las bombas atómicas calcinaron todo, hasta la mala conciencia de los ejecutores materiales que habían sido preparados  por expertos psicólogos tan minuciosamente para no sentir remordimientos que, hace unos días, el navegante del avión que tiró  la bomba sobre Hiroshima, ha declarado que volvería a tirarla si fuera necesario y que no tiene conflictos con su conciencia por los cientos de miles de muertes que produjo la explosión. La escolástica  blindó la conciencia de los verdugos de la Inquisición y del fascismo beato de Franco del sentimiento de culpa con sus justificaciones y la psicología de la exculpación, el cine bélico de los Estados Unidos y la armadura democrática han inmunizado al último superviviente del bombardeo de cualquier disturbio ético. También es verdad que el avión que trasportó la bomba, el Enola Gay, tomó su nombre del de la madre del piloto del aparato. Ni los exterminadores más eficaces están libres de algún sentimiento percudidamente noble.

4 comentarios:

  1. Si es que, como dije el Pol Valerí, todo el mundo sabe que "la guerra es una masacre entre personas que no se conocen para beneficio exclusivo de personas que sí se conocen pero no se masacran"; todo el mundo lo sabe, hasta los más -istas de la plural necedad patriótica, pero acaba pasando como con lo de la amplia y pluaral también clase política partidista, que todo quisque (hasta los que gozan de carneses varios) sabe que son un cáncer para la sociedad, pero el domingo de turno acude todo el mundo con la papeleta a meterla por la rajita &c. Es esta, quizá, amigo Pablo, una de las paradojas de la modernidad que más me asombra y a la que espero vuesa merced tenga a bien prestarle unos minutos de su mecanográfica analítica. Porque yo entiendo que los que tienen carné acudan a las urnas, ¡¡¡pero ese enorme resto de mortales 'indocumentados' que en tabernas, burós, plazas, parques, esquinas, colas y dispensarios ponemos a parir, de punta a punta y con feroz y cotidiana vehemencia, al amplio espectro político (de la política de partidos de las democracias orsidentaleh)!!! ¡¿Cómo es posible?! ¿Qué suerte de mecanismo sico-sosiás engrana en nuestros cuerpos? Quedo, paciente, a la espera de sus siempre provechosas elucubraciones. Y una última cita, si voacé me lo permite, por aquello del culturalismo y de la estructura circular, y porque se me acaba de venir al magín también, claro, aquello que el Evaristo cantaba, 'La solución final' en los conciertos de La Polla Records allá por los ochenta: "La solución / es una cámara de gas. / Sólo falta un detalle, / ¿quién tendría que estar? // La solución / es una cámara de gas... / ...con los políticos adentro". Perdóneseme lo brutico, que's sin mala intención.

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  2. Circula la leyenda entre traductores de que el lanzamiento de la bomba lanzada sobre Nagasaki se debió a una mala traducción. Lo que se debió interpretar como una rendición, el traductor americano lo interpretó como una chulería del emperador japonés. Lo que hizo enfadar a Mr. Truman... Aunque quizá sea un bulo montado sobre el sentimiento de culpabilidad de los americanos que justifican así lo injustificable...

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  3. Magnífica entrada, Pablo. Hay que ser mu valiente pa comparar en nuestros días (con todas las distancias necesarias y tal y tal) a unos asesinos y otros. Acabo de llegar del París de la Francia (¿de verda hubo alguna vez un mayo del 68?) y justo ayer tarde, en la parada de metro del barrio donde vieron la luz mis primeros días, Denfert-Rocherau, hubo un aviso de bomba, lo que desató un debate agrio con mi acompañante sobre los fundamentalistas que "vienen" a matarnos a Europa, a lo que yo comentaba que, bueno, aparte de que muchas de esas alarmas parecen más bien "prêt a porter", lo cierto es que el propio ejército francés, como el yanqui, como el británico, etc. si que "van" a donde no les llaman y matan gente todos los días. En fin, os ahorro el desarrollo final de la controversia...bastante descorazonador.

    El caso es que, efectivamente, lo de ponerle al avión de Hiroshima y Nagasaki el nombre de la madre de Paul Tibbets tiene su cosa, igual que la casualidad de la palabra Gay (alegría), y la bombica de marras que se llamó "el muchachito" (little boy). Un campo precioso, dentro de la tragedia, para cualquier psicoanalista ocioso.

    Si algo bueno salió de aquella barbaridad es una de las canciones que inauguraban la década maravillosa de los 80, aquél Enola Gay de Maniobras Orquestales en la Oscuridad...al menos nos queda la palabra y la música. http://www.youtube.com/watch?v=szIx2hOiVWs

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  4. Al leer esta entrada, he recordado el poema que sigue, de Mario Benedetti. (Ortografía y puntuación son del poeta uruguayo):

    SER Y ESTAR

    Oh marine
    oh boy
    una de tus dificultades consiste en que no sabes
    distinguir el ser del estar
    para ti todo es to be
    así que probemos a aclarar las cosas

    por ejemplo
    una mujer es buena
    cuando entona desafinadamente los salmos
    y cada dos años cambia el refrigerador
    y envía mensualmente su perro al analista
    y sólo enfrenta el sexo los sábados de noche

    en cambio una mujer está buena
    cuando la miras y pones los perplejos ojos en blanco
    y la imaginas y la imaginas y la imaginas
    y hasta crees que tomando un martini te vendrá el coraje
    pero ni así

    por ejemplo
    un hombre es listo
    cuando obtiene millones por teléfono
    y evade la conciencia y los impuestos
    y abre una buena póliza de seguros
    a cobrar cuando llegue a sus setenta
    y sea el momento de viajar en excursión a capri y a parís
    y consiga violar a la gioconda en pleno louvre
    con la vertiginosa polaroid

    en cambio
    un hombre está listo
    cuando ustedes
    oh marine
    oh boy
    aparecen en el horizonte
    para inyectarle democracia.

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