domingo, 19 de junio de 2011

Las pequeñas diferencias


Se insiste mucho en las diferencias con las que el sexo marca a hombres y mujeres, pero clausurada la época histórica de la dilación sexual -gracias a los métodos anticonceptivos-, impuesta a las mujeres por embarazos y partos copiosos, que las tenía siempre poco dispuestas a recibir al hombre en su interior, más que nada por las posibles consecuencias paralizantes de los encuentros, afloran otras diferencias, no necesariamente sexuales, que enfrentan a los seres humanos. Una muy significativa, y poco estudiada por psicólogos y trabajadores sociales, incluidos los confesores, es la que enfrenta a los que nos encantan las sobras de la comida del mediodía con los que las tiran a la basura, incluso en época de vacas flacas. 

2 comentarios:

  1. Silvia D'Anglade20 de junio de 2011, 11:29

    Claro, en este temita no influye el parámetro "género". Mira, yo nací en la posguerra, afortunadamente no pasé hambre, sino escasez de todo, pero a mí las sobras no me gustan; sólo me como la tortilla fría -asentada está más rica- y la ensaladilla rusa. Has plateado un tema muy interesante, dentro de la antropología. Gracias!

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  2. Silvia, la patata, como no sea gallega, o irlandesa, aguanta muy mal hasta el día siguiente. Gracias. Un saludo afectuoso.

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