martes, 12 de abril de 2011

Garzón, jueces comen carne de juez

Parece que los jueces se llevan mal entre ellos. Cuando se pelean los funcionarios entre sí, el corporativismo se fractura y los ciudadanos salen ganando. A lo mejor de estas peleas salimos todos más iguales ante la ley.
Los poderes tradicionales han sufrido una reconversión brutal azotados por el ventarrón del "igualitarismo ciego", hoy no se ven uniformes militares nada más que en los desfiles y cuando la ministra visita los diversos frentes de compasivo merengue en los que repartimos balas y besos. Y los obispos desde que van a las manis con gorrillas de bateadores de besibol, no son lo que eran. Pero los jueces, no. Recordad la rapada soberbia del juez del caso del 11M. Que se peleen. Así se debilita la jaula de hierroburocrática de la que hablaba Weber, y nosotros nos movemos más holgados.
En estos casos, inmediatamente hay que alinearse, tomar partido, firmar manifiestos. Los intereses personales de Garzón, han coincidido en multitud de casos con los míos y con los de mucha gente. Pero si me huelo que un funcionario empieza a sentirse imprescindible y lo veo convencido de que a veces los procedimientos pueden ser amoldados al gusto porque hay un bien superior que proteger, bien del que él es el administrador y que conoce mejor que otros, tiemblo. Y me da por pensar que, en este caso, los legítimos intereses particulares del burócrata no se compaginan con mis legítimas y particulares aspiraciones. En estas cosas no se puede actuar por agradecimiento. No estamos hablando de ciudadanos particulares. Estoy a ver en que queda lo de las escuchas del caso Gürtel. Hay algo que está, incluso, por encima de Garzón que es el derecho a no ser vigilado por el Estado, nada más que en ciertas ocasiones, limitadas y estrictamente regladas. Esto es lo que no tengo claro en el caso Gürtel. Que los partidos sacan dinero de debajo de los cimientos de las urbanizaciones, no me cabe la menor duda.
Y del imprescindible resarcimiento de las víctimas, y de sus familias, del golpe militar de Franco ya se deberían de haber ocupado los gobiernos democráticos. Todavía puede hacerlo el Gobierno actual, de una vez y para siempre y no dejarlo en manos de ningún juez, que no le corresponde.

2 comentarios:

  1. Recuerdo que hace unos quince o dieciséis años el alcalde (del PP) de una pequeña población cercana tenía a su disposición un aparatito, su juguete, con el que se entretenía cazando las conversaciones telefónicas que andaban por los aires.
    Alguien al que el alcalde había estado enseñando el juguete me dijo: "Hoy has estado hablando con tu madre, de tal y tal"
    También habían pescado la conversación de un director de banco de Lanjarón con un jamonero de Trevelez, ofreciéndole alguna información privilegiada.
    Lo había olvidado, pero desde hace un tiempo a ésta parte me he sentido innumerables veces escuchada, y no de un modo legal precisamente.
    Si éste alcalde tenía ese juguete... ¿Porqué no lo van a tener muchos mas?
    ¿Lo hacía en su nombre, en nombre de su partido, en nombre del estado?
    ¿Cómo llegar a la verdad?

    ResponderEliminar
  2. Ana María, tienden ellos a pensar que lo hacen en nombre del bien común. Gracias, amiga, y un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar