miércoles, 2 de marzo de 2011

Los refranes, como yo digo, no pagan derechos de autor.

Me gusta muchísimo, soltar un lugar común  precedido o seguido de la frase “como yo digo”. Y me gusta porque es uno de esos misterios que me inquietan y que posiblemente no seré capaz de descifrar nunca. Me turba intelectualmente oír a alguien que suelta un refrán y lo corona con esta expresión; un suponer: “Más vale pájaro en mano que ciento volando, como yo digo”.  Mis investigaciones presentes se orientan en el sentido de averiguar el resorte sicológico que lleva a un individuo a apropiarse de un bien mostrenco, como son las frases proverbiales  o refranes, y  a atribuírselo a sí mismo, cuando todo el mundo sabe que sólo le pertenece en una pequeña parte, como a cualquier hablante del español.  He llegado a creer que esta actitud es un precedente del actual “cortar y pegar”,  sostén de todas las redes sociales, donde el antiguo juego de las referencias y de la autoría, entendida como la entiende la SGAE,  se desvanece o ha desparecido completamente. Hoy cualquiera puede cortarle un trozo al cuerpo conceptual de Spinoza y pegarlo en una entrada de su blog, sin decir a quién pertenece, como cosa suya (“como yo digo”) y quedar como Dios.  Esto ya lo ridiculizó Cervantes en el prólogo de su Quijote, donde da a entender que todos los prologuistas se copian de los clásicos o de los autores cristianos o de la Biblia o de Jenofonte, a la hora de redactar sus introducciones.  Todo lo anterior se lo ha tenido que tragar el discreto lector, para que yo pueda utilizar, sin ambages, un refrán a propósito de las subvenciones y los derechos de autor. Pues bien, como yo digo,  los escritores sienten más el vacío que deja la paja de la subvención ajena en su bolsillo, que el  vacío que deja la viga de la subvención propia en el bolsillo ajeno. Esto también les pasa a los cineastas, a los titiriteros, a los teatreros…   a los que organizan talleres de macramé y  de churros. Es una herencia religiosa. La religión es una cosa tan buena y tan conveniente para el ser humano que ha de recibir ayudas de los estados laicos.  Pero los curas no protestan si te bajas del Cuerpo místico de Cristo, su Internet  de siempre,  los “Misterios Luminosos”, en la versión bastante conmovedora de Juan Pablo II.  Pero si te bajas un rap mal rimado, lleno de lugares comunes, del emule, se te ha caído el pelo. No te eximirá de culpa el que el rapero esté subvencionado. O sea, que el Estado, es decir, tú mismo, le hayas pagado, con tus impuestos, parte de su subvención que le ha servido para pagar los torpes calimochos de los que mana su inspiración. Y que el Señor me perdone, como yo digo, por haber escrito esto.

5 comentarios:

  1. Me fastidia sobremanera la coletilla "como yo digo" porque el hablante se arroga con ella una autoridad que no delata más que su falta cultura y de elegancia. Es una frasecilla que suele acompañarse con un tono bastante zafio y que siempre me hace desconfiar de todo lo que la rodea.

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  2. Fran, de todas maneras, resulta raro que la gente use como suya una expresión que todo el mundo sabe que es de la comunidad. También pasa en el español de América. En la película "El viento", Luppi, la utiliza varias veces. Quizá en la cultura oral, a la que pertenecen los romances, con el "como yo digo" se esté afirmando el derecho de uso de lo común, más que el derecho de autor. La cosa no es fácil. Gracias por tu colaboración. Un saludo cordial.

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  3. Como yo digo, las personas que utilizan continuamente esta coletilla son personas inseguras de sus conocimientos y de su discurso y así esa coletilla les sirve de salvaconducto ante el otro interlocutor, sobre todo si considera que el otro es más culto.
    ¡Esto digo yo!

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  4. El País Semanal, querida Rosa, me ha puesto en contacto con una filóloga muy sensata, Inés Fernández-Ordóñez, que ha dedicado mucho tiempo a grabar las hablas rurales de España.Como tiene página web, y email, le voy a plantear el problema que nos acucia, como yo digo, a ver si ha encontrado esta expresión en los pueblos y cómo la interpreta. Entre tanto dictamina, suspendo el juicio. Gracias. Un beso.

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  5. Acabo de encontrar la traducción, al mundo de las redes sociales, del "como yo digo", se trata de los emails rebotados, conteniendo,generalmente, pps de chascarrillos o de Venecia. Por ejemplo, éste que he recibido hoy: "FW: Rv: RV: FW: Joder con ZP,es bueniiiiiiiisiiiiiiimoooooooooooooooo".
    Pocas veces van acompañados de "un abrazo" o de "saludos cordiales". Te los tienes que tragar, como yo digo, a palo seco, sin lubrificación protectora.

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