domingo, 26 de diciembre de 2010

El muro rasgado

Las tuleras de Murchas (Granada)
Entre 1961 y 1966 dispuse de una habitación en casa de mi abuela. Paredaño con mi habitación de estudiante había un taller en el que de 6 a 8 chicas pasaban gran parte del día con la vista clavada en un enorme bastidor rectangular, bordando preciosos velos tul ilusión para novias. Escribí entonces esta cursilería que me pareció genial: “Ellas labrando velos, yo labrándome un porvenir”. Desde mi mesa de trabajo no se oía nada de lo que hablaban en el cuartito de al lado, pero me hubiera gustado oírlo. Porque, como le he leído a Reyes Monforte en alguna de sus melodramas ginecológicos, “soñaba con unir mi destino al de una de aquellas chicas bordadoras para construirnos un futuro en el que realizar nuestros sueños más anhelados”. Pero el muro que separaba mi habitación del taller estaba bastante bien construido y pese a que le apliqué más de una vez mi oreja no me  llegaba nada de la otra parte. Pensé, incluso, en adelgazar la pared. Ir apartando los ladrillos y el mortero poco a poco con un martillo y un cincel hasta que pudiera percibir las conversaciones. ¿A quién le viene mal, antes de iniciar el combate de amor, saber si la enemiga está, si no vencida, al menos, dañada? De haber existido el facebbok, jamás se me hubiera ocurrido perforar el muro, me hubiera bastado con leer lo que escribirían en él las amigas de la chica que me gustaba o ella misma. Horadar un muro con un alfiler, lo había visto hacer en las películas, pero es mucho más fácil burlar a un carcelero, sobre todo si está en el guión del film, que a mi abuela, en cuyo "story board" no estaba escrito que su nieto “colgara el garabato” (sic) en cualquier gancho.  Me hubiera gustado disponer de un voyeur como el profeta Eliseo (2ª de Reyes, 6.  8-12), que se introducía prodigiosamente en la alcoba del rey de Siria (miles de años antes de que se le ocurriera algo parecido al de Wikileaks) y se enteraba de todo lo que allí se hablaba para soplárselo luego al rey de Israel. De no haber sido por la madre Naturaleza, jamás me hubiera enterado de que aquella niña no quería saber nada de mí. Un fortísimo terremoto rasgó una noche el muro del secreto, abriendo una grieta en su sólida estructura que me permitió oír las conversaciones de las bordadoras durante semanas, hasta que mi abuela encontró unos albañiles que repararon el muro. Aprendí mucho de las mujeres jóvenes gracias a aquella raja providencial. Si me sigues leyendo, lector cómplice, te haré partícipe más adelante de algunos secretos. 

7 comentarios:

  1. ¿Y este tío por qué es tan misógino?. Y tan cursi, ¿combate del amor? ¿Raja providencial?... qué prefabricado, que malo.

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  2. ¡Coño! ¡Qué sorpresa!
    ¡Con lo que a mi me gusta este tío!
    Por su humor, su sutileza, lo complicado que escribe, haciéndome leer lento para poder comprender a donde me quiere llevar y cuanto me quiere contar.
    Y a la vez amoroso y suave, ironía sin sarcasmo…
    Más, ya no puedo comentar pues no podría saber si él quería triunfar en algo que no triunfara, o si a su edad su vida ya es triunfo en sí misma.
    Para mi es todo un éxito… Otro mas… Como el comer… Ja Ja Ja
    Realmente me rio
    ¡Hay que ver como es la vida!

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  3. Pablo, nos tiene a todas tus lectoras en ascua viva de saber algunos de los secretos prometidos. Seguimos a la espera. Salud.
    ---postdata apresurada: Joanna está en Polonia, que se ha ido unos días a que le dé teta su máma, pero que nos podemos echar una cerveza (o dos) el día que queráis (o quieras). Namás me llame o me emiliee usted.

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  4. Me parece a mí, con todos mis respetos, que esta Carmen es un producto de la ESO y que por lo que se ve no ha conseguido obtener "la competencia lingüistica", al no saber interpretar un texto, así como no entender el sentido irónico y metafórico del mismo. Eso sí lo que es la cuestión de género se la ha aprendido literalmente y de carretilla ¡como debe de ser!.
    O quizá sea alumna del profesor Fortes y ha aprendido que la expresión de las vivencias íntimas, la poesía, la prosa poética...si no sirven para analizar el mundo desde el materialismo histórico, es vana y cursi.
    Una feminista de toda la vida de Dios, seguidora estusiasta de este blog.

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  5. Queridas amigas y amigos: !qué intercambio de pareceres tan productivo! Gracias, Carmen, Aniceto, Ana María, la luisa y Rosa por vuestras aportaciones. La foto que ilustra la entrada me resulta conmovedora. La he encontrado con el Google, la foto fue tomada en los años 80. El bastidor y el velo son muy parecidos a los de la historia. Un saludo afectuoso.

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  6. Silvia D'Anglade28 de diciembre de 2010, 0:01

    Me ha enganchado la historia tanto como la foto y lo de labrar el tul. (Me suena el verso de algún romance medieval "mientras labraba y cosía"). A mí me enseñaron a labrar velos las de Sección Femenina en el Bachillerato, cuando las niñas teníamos que dedicarnos a trabajar en cuatro asignaturas más que los varones: labores del hogar, economía doméstica, cocina, puericultura, y creo que me quedo corta. Era la forma que entendía el inhóspito nacional-catolicismo en que las mujeres debían labrarse un porvenir...de mujeres como Dios manda.
    Por otra parte, quien no entiende la ironía, ya, a una edad, no la entiende nunca, por muchas margaritas que le demos.
    Fdo.: otra feminista de toda la vida, desde mi abuela, que lo era, por la gracia de Dios o el Matriarcado

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  7. Vengo tarde a comentar esta entrada. Tan tarde como ha llegado a mis manos. Qué jartibles son las feministas de manual y cuánto daño nos hacen a las feministas de pico y pala,que lo único que hacen es aprenderse un mantra y soltarlo a la mínima de cambio regañando a diestro y siniestro. El día que se enteren de que los seres humanos somos sexuales y que la reproducción depende de la atraccción física les explota la cabeza. Qué suerte tengo de haberme criado con unos padres que me enseñaron a ser independiente y a no creer que los hombres per se son mis enemigos.

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