viernes, 26 de noviembre de 2010

La "y griega" resiste

A veces se confunden las cosas. Incluso las personas con más datos pueden equivocarse. O exagerar. Hace 2500 años Sócrates abominaba de la escritura porque, según el filósofo,  iba a crear  una casta de personas “que habiendo oído hablar de muchas cosas sin instrucción, darán la impresión de conocer muchas cosas, a pesar de ser en su mayoría unos perfectos ignorantes”. La misma impresión que podemos dar hoy todos los diletantes que debemos nuestra sabiduría a la Wikipedia. Pero Sócrates, cuando hace esta afirmación tan exagerada en el Fedro, el diálogo de Platón donde se teoriza sobre la escritura y su origen,  está defendiendo su modo de vida que la escritura amenazaba: él vivía de dar clases, sin ayuda de la escritura, a muchos hijos de la aristocracia ateniense.  No escribió nada, si bien tuvo un “negro” de lujo, su discípulo Platón, que recogió cuidadosamente su pensamiento. En un artículo publicado en ABC,  a propósito de la posible eliminación de la “y griega” del acervo ortográfico del español, el académico Rodríguez Adrados, deduce que este es un signo más del abandono de la cultura clásica y de las humanidades de raíz griega y latina en una Europa “que lleva camino de negarse a sí misma”. En este dictamen apocalíptico tendrá algo que ver, como en el caso de Sócrates,  el hecho de que Adrados se ha ganado la vida enseñando griego.  Ciertos escritores, contratados por las diputaciones para que animen a “los lugareños” a leer y, en menor medida, a escribir, se vanaglorian delante de “los indígenas” de no haber leído el Quijote. Es posible,  pero si ellos escriben en español, es porque antes lo hizo Cervantes. Y Europa, difícilmente podrá abandonar la cultura griega y romana.  Está por todas partes. Todavía hay tiendas de lencería que se llaman “Tiendas de interiores”. Y fue Platón el que contribuyó como nadie a la invención del “alma” y del “interior” de las personas. Y la “y griega”, si la elimina la Academia,  la conserva el vulgo. Todavía circulan por las calles miles de adolescentes, miembros de la “generación Y”, que exhiben orgullosos esta letra que la naturaleza les ha grabado en la comisura de sus culos. Ni la Real Academia podrá borrar este delicioso estigma.

2 comentarios:

  1. ¿Te imaginas a nuestros colegas de Matemáticas enseñando a despejar la incógnita "ye" en la ecuación de segundo grado? No se quieren enterar (ye, ye)

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  2. Miguel, el artículo de Adrados no tiene desperdicio, aún teniendo razón en su defensa de la letra griega, es una pura queja. Todas estas lamentaciones me recuerdan a Cambalache. ¿Dónde vamos a ir a parar? Lo mismo da un burro que un gran profesor. Pero¿es que los grandes filósofos, los grandes profesores consiguieron evitar las barbaridades del siglo XX? La cultura clásica, el cristianismo, el derecho romano son cosas que no están en peligro. Y desde luego, pese a toda la horterada reinante, esta época, en España, alberga más conocimiento e instrucción que cualquiera otra anterior. Lo que está en peligro es el Planeta que nos lo estamos merendando y las mediaciones tradicionales que están de capa caída. Miguel, te agradezco tus comentarios. Un saludo cordial.

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